ORACIONES INICIALES

martes, 8 de septiembre de 2020

VOLUMEN 11 : 1- 2

Viva Jesús, viva María.

11-1

El adiós de la tarde a Jesús Sacramentado.


(1) ¡Oh Jesús mío! Prisionero celestial, ya el sol está en el ocaso y las tinieblas invaden la tierra, y Tú quedas solo en el tabernáculo de amor. Me parece verte triste por la soledad de la noche, no teniendo en torno a Ti la corona de tus hijos y de tus tiernas esposas, que al menos te hagan compañía en tu voluntario cautiverio.

prisionero celestial
l
a soledad de Jesus
oscuridad

(2) Oh mi prisionero divino, también yo siento que el corazón se me oprime por tener que alejarme de Ti, y me veo forzada a decirte adiós, pero qué digo, ¡oh Jesús!, nunca jamás adiós, no tengo ánimo de dejarte solo, adiós te digo con los labios pero no con el corazón, más bien mi corazón lo dejo junto Contigo en el sagrario, contaré tus latidos y te corresponderé, por cada uno, con un latido de amor; numeraré tus afanosos suspiros, y para darte consuelo te haré descansar en mis brazos; seré tu vigilante centinela, estaré atenta para ver si alguna cosa te aflige o te da dolor, no sólo para no dejarte nunca solo, sino para tomar parte en todas tus penas.

adios
correspondencia


(3) ¡Oh, corazón de mi corazón! ¡Oh amor de mi amor! Deja ese aire de tristeza y consuélate, no resisto verte afligido. Mientras con los labios te digo adiós, te dejo mis respiros, mis afectos, mis pensamientos, mis deseos y todos mis movimientos, que enlazando entre ellos continuos actos de amor, unidos a los tuyos te formarán una corona, te amarán por todos. ¿No estás contento, ¡oh! Jesús. Parece que me dices que sí, ¿no es verdad?

(4) Adiós, ¡oh! amante prisionero, pero aún no he terminado, antes de irme quiero dejar también mi cuerpo ante Ti, intento hacer de mi carne, de mis huesos, tantos diminutos pedazos para formar tantas lámparas por cuantos sagrarios existen en el mundo, y de mi sangre hacer tantas llamitas para encender estas lámparas, y en cada sagrario quiero poner mi lámpara, que uniéndose a la lámpara del sagrario que te ilumina la noche, te dirá: 

“Te amo, te adoro, te bendigo, te ofrezco reparación y te doy las gracias por mí y por todos”.

(5) Adiós, ¡oh! Jesús, pero escucha una última cosa: “Hagamos un pacto, y el pacto sea que nos amemos más; Tú me darás más amor, me encerrarás en tu amor, me harás vivir de amor y me sepultarás en tu amor; estrechemos más fuertemente el vínculo del amor”. Sólo estaré contenta si me das tu amor para poder amarte de verdad.

amar con el amor de Jesus

(6) Adiós ¡oh! Jesús, bendíceme, bendice a todos, estréchame a tu corazón, aprisióname en tu amor, y dándote un beso en el corazón te dejo, adiós, adiós.


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11-2


Los buenos días a Jesús.


(1) ¡Oh Jesús mío! Dulce prisionero de amor, heme aquí Contigo de nuevo, te dejé con decirte “adiós”, y ahora vuelvo a Ti diciéndote: “Buenos días”. Me consumía el ansia de volverte a ver en esta prisión de amor para darte mis amorosos saludos, mis latidos afectuosos, mis respiros encendidos, mis deseos ardientes, y toda yo misma para infundirme toda en Ti y dejarme toda en Ti en perpetuo recuerdo y prenda de mi amor constante hacia Ti.

(2) ¡Oh, mi siempre adorable amor Sacramentado!, ¿Sabes? Mientras he venido para entregarme toda yo misma a Ti, he venido también para recibir de Ti todo Tú mismo, yo no puedo estar sin una vida para vivir, y por eso quiero la tuya, pues a quien todo da todo se le da, ¿no es cierto, ¡oh! Jesús? Así pues, hoy amaré con tu latido de amante apasionado, respiraré con tu respiro afanoso en busca de almas, desearé con tus deseos inconmensurables tu gloria y el bien de las almas; en tu latido divino correrán todos los latidos de las criaturas, las tomaremos todas, las salvaremos, no dejaremos que escape ninguna, aun a costa de cualquier sacrificio, aunque tenga que sufrir yo todas sus penas. Si Tú me echases de tu presencia, me arrojaré aún más adentro, gritaré más fuerte para implorar junto Contigo la salvación de tus hijos y hermanos míos.

(3) ¡Oh mi Jesús! Mi vida y mi todo, cuántas cosas me dice este voluntario cautiverio tuyo, pero el emblema con el cual te veo todo marcado es el emblema de las almas, y las cadenas que tan fuerte te atan son el amor. Las palabras almas y amor parece que te hacen sonreír, te debilitan y te obligan a ceder en todo, y yo, valorando bien estos tus excesos amorosos, estaré siempre en torno a Ti, y junto Contigo, con mi estribillo de siempre: “Almas y amor”. Por eso en este día te quiero a Ti, siempre junto conmigo, en la oración, en el trabajo, en los gustos y en los disgustos, en el alimento, en cada paso, en el sueño, en todo, y estoy segura que no pudiendo obtener nada por mí misma, Contigo obtendré todo, y todo lo que haremos servirá para aliviarte cada dolor, endulzarte cada amargura, repararte cualquier ofensa, compensarte por todo y conseguir cualquier conversión, aunque fuese difícil y desesperada. Iremos mendigando a todos los corazones un poco de amor para hacerte más contento y más feliz, ¿no está bien así, ¡oh! Jesús?

inseparabilidad
el alma piensa en aliviar a Jesus


(4) ¡Oh amado prisionero de amor, átame con tus cadenas, séllame con tu amor! ¡Ah!, muéstrame tu bello rostro. ¡Oh Jesús, qué hermoso eres!, Tus cabellos rubios atan y santifican todos mis pensamientos; tu frente calmada y serena en medio de tantas afrentas, me da la paz y me deja en la más perfecta calma, aun en medio de las más grandes tempestades, en medio de tus mismas privaciones, y de tus caprichos que me cuestan la vida. ¡Ah! Tú lo sabes, pero sigo adelante, esto te lo dice el corazón que te lo sabe decir mejor que yo. ¡Oh amor! tus bellos ojos azules, refulgentes de luz divina me raptan al Cielo y me hacen olvidar la tierra, pero, ¡ay de mí! con sumo dolor mío se prolonga mi destierro todavía. Pronto, pronto, ¡oh Jesús! Sí, eres bello oh Jesús, me parece verte en ese tabernáculo de amor, la belleza y majestad de tu rostro me enamora y me hace vivir en el Cielo; allá, tu boca graciosa me da sus besos en cada momento; tu voz suave me llama e invita a amarte en cada momento, tus rodillas me sostienen, tus brazos me estrechan con vínculo indisoluble, y yo mil y mil veces pondré mis besos ardientes sobre tu rostro adorable. Jesús, Jesús, sea uno nuestro querer, uno el amor, único nuestro contento, no me dejes nunca sola que soy nada, y la nada no puede estar sin el Todo, ¿me lo prometes, ¡oh! Jesús? Parece que me dices que sí. Y ahora bendíceme, bendice a todos, y en compañía de los ángeles, de los santos, y de la dulce Mamá y de todas las criaturas te digo: “Buenos días, ¡oh! Jesús, buenos días”.

experiencia de Luisa porque ella veia a Jesus

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(5) Ahora, después de haber escrito las oraciones anteriores bajo el influjo de Jesús, en la noche al venir Jesús me hacía ver que el adiós y el buenos días los tenía conservados en su corazón, y me ha dicho:

(6) “Hija mía, estas oraciones han salido del fondo de mi corazón, y quien las rece con la intención de estarse Conmigo, como está expresado en ellas, Yo lo tendré Conmigo y en Mí haciendo lo que hago Yo, y no sólo los enfervorizaré en mi Amor, sino que cada vez que lo haga aumentaré mi amor hacia el alma, admitiéndola a la unión de la vida divina y de mis mismos deseos de salvar a todas las almas”.

(7) Quisiera a Jesús en la mente, a Jesús en los labios, a Jesús en mi corazón, quisiera mirar sólo a Jesús, escuchar sólo a Jesús, estrecharme sólo con Jesús, quiero hacer todo junto con Jesús, amar con Jesús, sufrir con Jesús, jugar con Jesús, llorar con Jesús, escribir con Jesús, y sin Jesús no quiero ni siquiera respirar, me estaré como una bebita llorona sin hacer nada, a fin de que Jesús venga a hacer todo junto conmigo, contentándome con ser su juguete, abandonándome a su Amor, a sus castigos, a sus cruces y a sus amorosos caprichos siempre y cuando todo lo haga junto con Jesús. ¿Sabes ¡oh! mi Jesús? Esta es mi voluntad y no me cambiaré, ¿lo has oído? Así que ahora ven a escribir conmigo.


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sellame con tu amor poner la marca


VOLUMEN 13-34 NOVIEMBRE 19, 1921

13-34

Noviembre 19, 1921


Los dos apoyos

Para conocer las verdades es necesario que esté la voluntad y el deseo de conocerlas.  Las verdades deben ser simples.


(1) Estaba haciendo compañía a mi Jesús agonizante en el Huerto de Getsemaní, y por cuanto me era posible lo compadecía, lo estrechaba fuerte a mi corazón tratando de secarle el sudor mortal, y mi doliente Jesús, con voz apagada y agonizante me ha dicho:

(2) “Hija mía, dura y penosa fue mi agonía en el Huerto, quizá más penosa que la de la cruz, porque si ésta fue el cumplimiento y el triunfo sobre todos, aquí en el Huerto fue el principio, y los males se sienten más al principio que cuando están por terminar, en esta agonía la pena más desgarradora fue cuando se me hicieron presentes uno por uno todos los pecados, mi Humanidad comprendió toda la enormidad de ellos y cada delito llevaba el sello de “muerte a un Dios”, y estaba armado con espada para matarme.  Delante a la Divinidad la culpa me aparecía tan horrenda y más horrible que la misma muerte; sólo al comprender qué significa pecado, Yo me sentía morir y moría en realidad, grité al Padre y fue inexorable, no hubo uno solo que al menos me diera una ayuda para no hacerme morir, grité a todas las criaturas que tuvieran piedad de Mí, pero en vano, así que mi Humanidad languidecía y estaba por recibir el último golpe de la muerte, pero ¿sabes tú quién impidió la ejecución y sostuvo mi Humanidad para no morir?  Primero fue mi inseparable Mamá, Ella al oírme pedir ayuda voló a mi lado y me sostuvo, y Yo apoyé mi brazo derecho en Ella, la miré casi agonizante y encontré en Ella la inmensidad de mi Voluntad íntegra, sin haber habido nunca ruptura alguna entre mi Voluntad y la suya.  Mi Voluntad es Vida, y como la Voluntad del Padre era inamovible, y la muerte me venía de las criaturas, otra criatura que encerraba la Vida de mi Voluntad me daba la vida.  Y he aquí que mi Mamá, que en el portento de mi Voluntad me concibió y me hizo nacer en el tiempo, y ahora me da por segunda vez la vida para hacerme cumplir la obra de la Redención.  Después miré a la izquierda y encontré a la pequeña hija de mi Querer, te encontré a ti como primera, con el séquito de las otras hijas de mi Voluntad, y así como a mi Mamá la quise Conmigo como primer eslabón de la misericordia, con el cual debíamos abrir las puertas a todas las criaturas, por eso quise apoyar en Ella la derecha; a ti te quise como primer eslabón de la justicia, para impedir que se descargase sobre todas las criaturas como se merecen, por eso quise apoyar la izquierda, a fin de que la sostuvieras junto Conmigo.  Entonces, con estos dos apoyos Yo me sentí dar nuevamente la vida, y como si nada hubiera sufrido, con paso firme fui al encuentro de mis enemigos, y en todas las penas que sufrí en mi Pasión, muchas de ellas capaces de darme la muerte, estos dos apoyos no me dejaban jamás, y cuando me veían a punto de morir, con mi Voluntad que contenían me sostenían y me daban como tantos sorbos de vida.  ¡Oh! los prodigios de mi Querer, ¿quién puede jamás numerarlos y calcular su valor?  Por eso amo tanto a quien vive de mi Querer, reconozco en ella mi retrato, mis nobles rasgos, siento en ella mi mismo aliento, mi voz, y si no la amase me defraudaría a Mí mismo, sería como un padre sin generación, sin el noble cortejo de su corte y sin la corona de sus hijos, y si no tuviera la generación, la corte, la corona, ¿cómo podría llamarme Rey?  Así que mi reino es formado por aquellos que viven en mi Voluntad, y de este reino escojo la Madre, la Reina, los hijos, los ministros, el ejército, el pueblo, Yo soy todo para ellos y ellos son todos para Mí”.

(3) Después estaba pensando en lo que Jesús me decía, y decía entre mí:  “¿Cómo se hace para poner en práctica esto?”  Y Jesús regresando ha agregado:

(4) “Hija mía, las verdades para conocerlas, es necesario que haya voluntad y el deseo de conocerlas.  Supón una estancia con las persianas cerradas, por cuanto sol haya afuera la estancia está siempre en oscuridad; ahora, abrir las persianas significa querer la luz, pero esto no basta si no se aprovecha la luz para reordenar la estancia, sacudirla, ponerse a trabajar, porque si no, es como matar esa luz y hacerse ingrato por la luz recibida.  Así no basta tener voluntad de conocer las verdades, si a la luz de la verdad que lo ilumina no busca sacudirse de sus debilidades y reordenarse según la luz de la verdad que conoce, y junto con la luz de la verdad ponerse a trabajar haciendo de ella sustancia propia,“” en modo de trasparentar por su boca, por sus manos, por su comportamiento, la luz de la verdad que ha absorbido, entonces sería como si asesinara la verdad, y con no ponerla en práctica sería estarse en pleno desorden delante de esa luz.  Pobre estancia, llena de luz pero toda desordenada, trastornada y en pleno desorden, y una persona dentro que no se preocupa de reordenarla, ¿qué compasión no daría?  Tal es quien conoce las verdades y no las pone en práctica.

(5) Has de saber que en todas las verdades, como primer alimento entra la simplicidad, si las verdades no fueran simples, no serían luz y no podrían penetrar en las mentes humanas para iluminarlas, y donde no hay luz no se pueden distinguir los objetos; la simplicidad no sólo es luz, sino es como el aire que se respira, que aunque no se ve da la respiración a todo, y si no fuese por el aire, la tierra y todos quedarían sin movimiento, así que si las virtudes, las verdades, no llevan la marca de la simplicidad, serán sin luz y sin aire”

miércoles, 5 de agosto de 2020

TEMAS DE LA DOCTRINA CATOLICA EN LOS ESCRITOS DE LA SIERVA DE DIOS LUISA PICARRETA

Hijos de la Divina Voluntad

Exposición ordenada de temas de la Doctrina Católica, iluminados con varias fuentes: Biblia, Catecismo, Magisterio Universal de la Iglesia, Escritos de Luisa Piccarreta y Otras fuentes fieles al magisterio de la Iglesia.


Tomo 1:

Prólogo. Necesidad de Conocer a Dios
1. ¿Quién es Dios?
1.1 Dios es un Padre que nos ama mucho
1.2 Atributos del amor de Dios
1.3 Dios es Trinidad
1.4 Dios es Verdad

Tomo 2:

2. DIOS PADRE CREADOR
2.1. Creación del Universo
2.2. Creación del hombre
2.3 El pecado original
Temas en próximos tomos (por publicar):

3. DIOS HIJO REDENTOR

3.1 Dios prepara la venida de su Hijo
3.2 Dios cumple la promesa del Redentor
3.3 Misterios de la vida de Cristo
3.4 Misterios de la infancia y vida oculta de Jesús
3.5 Misterios de la vida pública
3.6 Jesús padeció bajo el poder de Poncio Pilato
3.7 Pasión y muerte de Jesús
3.8 La glorificación de Cristo

4 DIOS SANTIFICADOR
4.1. El Espíritu Santo
4.2. La Iglesia
4.3 La Iglesia y los Sacramentos
4.4 La Vida en Cristo
4.5 El Reino de Dios
5 Dios me dio una Madre: La Santísima Virgen María
5.1. La Virgen María es la Madre de Dios
5.2. Grandezas y privilegios de nuestra Madre
5.3. Sus principales oficios
5.4. San José el esposo de la Sma. Virgen María

martes, 28 de julio de 2020

EL TERCER FIAT

El tercer Fiat completará la Gloria, el honor del Fiat de la Creación y será confirmación y desarrollo de los frutos del Fiat de la Redención. Estos tres Fiat semejarán a la Sacrosanta Trinidad sobre la tierra.

Yo me sentía aniquilada al pensar en este bendito Fiat, pero mi amable Jesús ha querido aumentar mi confusión, me parece que quiere jugar conmigo proponiéndome cosas sorprendentes y casi increíbles, tomándose placer al verme confundida y más anulada, pero lo que es peor, es que me veo obligada por la obediencia a ponerlas por escrito para mi mayor tormento.

Entonces, mientras rezaba, mi dulce Jesús apoyaba su cabeza en la mía y con su mano se sostenía la frente, y una luz que venía de su frente me ha dicho:

“Hija mía, el primer Fiat fue dicho en la Creación, sin intervención de ninguna criatura. El segundo Fiat fue dicho en la Redención y quise la intervención de la criatura, y escogí a mi Mamá como cumplimiento del segundo Fiat.

Ahora, a cumplimiento quiero decir el tercer Fiat, y lo quiero decir por medio tuyo, te he escogido a ti para cumplimiento del tercer Fiat. Este tercer Fiat completará la Gloria, el honor del Fiat de la Creación, y será confirmación, desarrollo de los frutos del Fiat de la Redención.

Estos tres Fiat reflejarán la Sacrosanta Trinidad sobre la tierra, y tendré el Fiat Voluntas Tua como en el Cielo así en la tierra. Estos tres Fiat serán inseparables, el uno será vida del otro, serán uno y trino, pero distintos entre ellos. Mi Amor lo quiere, mi Gloria lo exige, porque habiendo sacado del seno de mi Potencia creadora los primeros dos Fiat, quiere hacer salir el tercer Fiat, no pudiéndolo contener más mi Amor y esto para completar la obra que salió de Mí, de otra manera quedaría incompleta la obra de la Creación y de la Redención.”

Yo al oír esto he quedado no sólo confundida, sino como aturdida y decía entre mí:

“¿Será posible todo esto?

Hay tantos, y si esto es verdad, que me ha escogido a mí, me parece que sea una de las acostumbradas locuras de Jesús.

Además, ¿qué cosa podría hacer, decir, dentro de una cama, medio lisiada e inepta cual soy?

¿Podría yo hacer frente a la multiplicidad e infinitud del Fiat de la Creación y de la Redención?

Siendo mi Fiat semejante a los otros dos Fiat debo correr junto con ellos, multiplicarme con ellos, hacer el bien que hacen ellos, entrelazarme con ellos. ¡Jesús, piensa lo que haces! Yo no sirvo para tanto.”

¿Pero quién puede decir todos los desatinos que decía?

Entonces mi dulce Jesús ha regresado y me ha dicho:

“Hija mía, cálmate, Yo escojo a quien me place; has de saber que todas mis obras las inicio entre Yo y una sola criatura, después son difundidas.

En efecto, ¿quién fue el primer espectador del Fiat de la Creación?

Adán, y luego Eva; no fueron ciertamente una multitud de gentes, pero después de años y años han sido espectadores turbas y multitudes de pueblos.

En el segundo Fiat fue espectadora solamente mi Mamá, ni siquiera San José supo algo; mi Mamá se encontraba en mayores condiciones que las tuyas, era tanta la grandeza de la fuerza creadora de mi obra que sentía en Sí, que confundida no sentía la fuerza de decir una sola palabra a ninguno, y si después San José lo supo, fui Yo quien se lo manifesté.

Y así en su seno virginal, como semilla germinó este Fiat, se formó la espiga para multiplicarlo, y luego salí a la luz del día, ¿pero quiénes fueron los espectadores?

¡Poquísimos!

Y en la estancia de Nazaret los únicos espectadores eran mi amada Mamá y San José; cuando mi Humanidad creció, salí y me hice conocer, pero no a todos, luego se difundió más y se difundirá aún.

Así será del tercer Fiat, germinará en ti, se formará la espiga; sólo el sacerdote tendrá conocimiento, luego pocas almas, y después se difundirá, se difundirá y hará el mismo camino que la Creación y la Redención. Por cuanto más te sientes aniquilada, tanto más crece en ti y se fecunda la espiga del tercer Fiat, por eso sé atenta y fiel.”

24 de enero de 1921
Vol. 12 - Luisa Piccarreta

domingo, 26 de julio de 2020

FIAT CREANDOR-REDENTOR-SANTIFICADOR


"En verdad les digo: El que crea en mí hará las mismas obras que yo hago, y como ahora voy al Padre, las hará aún mayores" (Jn 14,12).

Luisa escribe que todo está en la Divina Voluntad, la cual quiere operar en todo. Para crecer en Ella, debemos llamarla en todo lo que hagamos, tanto en lo natural como lo espiritual, de manera que extienda su Vida en todo, en cada uno de nuestros actos más pequeños.

 La Voluntad Divina, a las almas que la invocan, da Su Amor para ser amada, Su santidad para santificarlos, Su luz para eclipsar sus pasiones, sin disminuir de ninguna manera, su voluntad humana.

Cada cosa creada (Fiat Creador), 
Cada acto de la Humanidad de Jesús (Fiat Redentor), 
Cada acto del Espíritu Santificador 
(Fiat Santificador), tiene un valor y efectos infinitos para el bien de todos, porque están animados por la Divina Voluntad, por la Naturaleza Divina de Dios. 

La vida divina, a la cual estamos llamados, consiste en profundizar cada vez más en la experiencia de vida, interior, religiosa y moral, de Jesucristo, convertirnos en lo que el Padre tenía en mente al crearnos, fieles a nuestro verdadero ser, hechos a imagen y semejanza de Dios.

Es por esto que se necesita tanta constancia y alimento divino, extraido de todo lo que lo contiene, para alcanzar un nivel superior y unirnos con la Voluntad Divina. 

Fusionarse en la Divina Voluntad y convertirse en lo que Ella contiene, significa precisamente reconocer este alimento divino a través canales de amor, gracias y comunicación entre las cosas creadas, tomarlo y alimentar la semilla de la Vida Divina que Dios ha colocado en nosotros, hacerla crecer y crecer y traerle a todos, para agradecer y amar a Dios por todos. 

La vida divina crece en el alma, con tanta energía que puede compararse con ese niño que, creciendo en buen aire y con alimentos saludables, siempre crece bien, con buena salud, hasta que alcanza una altura razonable, sin necesidad de médicos ni de medicinas, de cierto tan fuertes y fuertes que incluso levanta y ayuda a los demás.

Al orar las Rondas, el alma realiza un peregrinaje piadoso por todo el Universo, entra en contacto con las cualidades divinas difundidas en la creación y con actos de amor, alabanza, acción de gracias, bendición y reparación, aprende a vivir en el Reino de la Divina Voluntad e impetrar su venida sobre la tierra.

Partiendo de la Creación y uniéndose con ella, el alma penetra con sus actos en la vida del Fiat Supremo que sostiene y dio origen al mundo y pronunciando su fiat en el Fiat Creador le da a la creación el intercambio de amor por todas las cosas creadas, les da voz e imprime un te amo por cada estrella en el cielo, por cada gota de agua contenida en el mar, por cada brizna de hierba que crece en la tierra.

En estos giros que el alma hace en la Divina Voluntad, nada hay de interés personal, sino que todo es sólo para la gloria de Dios. Aquí se encuentra todo Su poder creador, como en el acto de poner en la gran máquina del Universo, canales infinitos de gracias y de amor especial entre la Suprema Majestad y la criatura. Son poderosos y santos estos actos universales y se multiplican hasta el infinito a través de la savia que circula por todo el Universo porque en cuanto una cosa creada es alcanzada, como todo es parte de la misma Cabeza, entonces todas las demás cosas son alcanzadas. El poder creador y preservador de la Divina Voluntad se está llevando a cabo una vez más. Es como si estuviéramos presenciando una nueva creación. Y es el mismo Jesús quien afirma esto cuando le dice a Luisa que los actos en la Divina Voluntad pueden crear cosas más hermosas que las que ya se han hecho, mundos más hermosos que los que ya han sido hechos, mundos de todos los mundos.

En esta fusión en la Voluntad Divina, el alma, volviendo a la creación, puede hacer aún más y alcanzar el punto en el que Adán separó su voluntad de la Divina y, extinguiendo su voluntad en la Divina, reparar el acto de orgullo de Adán y así restaurar toda la gloria a la Voluntad Suprema, como si Adán nunca se hubiera separado de Ella, como si la Voluntad Divina jamás hubiese sido ofendida.

Después de la Creación, el alma pasa a la Redención con nuevos actos que acompañan a Jesús en su vida en la tierra, para participar en los actos que Jesús ha vuelto a realizar por cada criatura. Y Jesús siempre le dice a Luisa que, como la Majestad Suprema manifestó tanto amor a la humanidad en todas las cosas creadas por su Fiat Todo-Poderoso, fue justo que su Hijo Divino, en su propio Fiat, en el que trabajó la Redención, re-hiciera tantos actos para compensar por tanto amor. Su primera tarea, cuando vino a la tierra, fue formar muchos actos en el Fiat Eterno por cada acto hecho por El Padre Celestial en la Creación y entrelazar a los dos FIATs, para hacer que otro Fiat humano y divino surjiera de la tierra para mutuamente besarse, entretejerse y reemplazar el intercambio de amor por todas las criaturas. 

Ahora esta tarea pasa directamente a las criaturas, de las cuales Luisa es la primera, para formar muchos actos en el Fiat Santificador, entretejiéndolos con los de la Creación y la Redención.

El Fiat Creador que dispersó tanto amor en el Universo tuvo su compañía dulce y armoniosa con Fiat Redentor, pero ahora, este Fiat no quiere quedarse en un par, quiere un tercero, quiere el tercer Fiat, donde el Espíritu Santo es el protagonista que regresa a los bautizados la semejanza divina. Si en Fiat Creador nuestros actos están en comunicación con el poder creativo del Padre y en Fiat Redentor claman nuestro perdón junto con las heridas de Jesús, en el Fiat Santificador restauran al Padre toda la Gloria que Le es debida. 

Estos son actos solemnes que ponen el cielo y la tierra en movimiento. Con ellos entramos en la esfera de las Santísima Trinidad. Se relacionan con el acto único y continuo de Dios, ayudan a los pecadores, liberan a las almas del purgatorio. Tienen un efecto universal, pero sólo Jesús, en Su Divina Voluntad, sabe cómo dirigirlos. Con la creación de la criatura en la Divina Voluntad, la Divina Majestad sentirá en ella el eco de Su Voluntad, la fuerza generadora que siempre genera amor y gloria y la continua repetición de Su propia Vida, de Sus propios actos ... donde reina el Fiat, que continuamente genera sin fin, dando vida a nuevas y grandes obras que servirán como el adorno más hermoso de la Divina Patria Celestial.



Vida mia,entro en Tu Querer Divino

para poder expandirme en todo y en todos.

Quiero sellar todo con Tu Querer,

para que así puedas recibir de todos

la gloria de Tu Poder,

de Tu Amor,

de Tu Santidad.



FIAT!

LOS TRES FIATS Y ACTO PREVENTIVO y ACTO ACTUAL

LOS TRES FIATS: 

Jesús a Luisa: "Hija mía, el primer Fiat fue dicho en la Creación, sin intervención de ninguna criatura.  El segundo Fiat fue dicho en la Redención y quise la intervención de la criatura, y escogí a mi Madre como cumplimiento del segundo Fiat.  Ahora, a cumplimiento quiero decir el tercer Fiat, y lo quiero decir por medio tuyo, te he escogido a ti para cumplimiento del tercer Fiat.  Este tercer Fiat completará la gloria, el honor del Fiat de la Creación, y será confirmación, desarrollo de los frutos del Fiat de la Redención.  Estos tres Fiat reflejarán la Sacrosanta Trinidad sobre la tierra, y tendré el Fiat Voluntas Tua como en el Cielo así en la tierra.  Estos tres Fiat serán inseparables, el uno será vida del otro, serán uno y trino, pero distintos entre ellos.  Mi Amor lo quiere, mi gloria lo exige, porque habiendo sacado del seno de mi Potencia creadora los primeros dos Fiat, quiere hacer salir el tercer Fiat, no pudiéndolo contener más mi Amor y esto para completar la obra que salió de Mí, de otra manera quedaría incompleta la obra de la Creación y de la Redención."

fiatgarabandal@gmail.com

ACTO PREVENTIVO (versión corta) y ACTO ACTUAL

AP.:  Santísima Trinidad, te doy las gracias y te alabo por este nuevo día. Al colocar mi voluntad en la tuya, afirmo y digo que quiero vivir y actuar en tu Voluntad. Al hacer este Acto Preventivo, ordeno todos los actos de este día según Tú.

AP y AA.: Jesús, quiero entrar en ti*, ser una contigo y ser transformada en ti. Tomo lo que encuentro en ti: encuentro mi vida perfectamente reparada y la vida  de todos los hombres, pasados, presentes y futuros. Ahora tomo esta vida y se la ofrezco al Padre en adoración, alabanza y gratitud.  Así tendrá una acto perfecto de correspondencia a su amor.

Dice Jesús a Luisa el 14 agosto, 1912: Hija mía, para  que el alma pueda olvidarse de sí misma, debe hacer de manera que todo lo que hace y que le es necesario, lo haga como si yo lo quisiera hacer en ella: si reza, debe decir, es Jesús que quiere rezar, y yo rezo juntamente con ella.....y así de todo lo demás de la vida...excluyendo los errores. Sólo así puede el alma olvidarse de sí misma, porque no solo hará todo porque lo quiero Yo,  sino, porque lo quiero hacer Yo, me necesita a Mï.

Jesús quiere de esta manera que nos acostumbremos a la idea de que no podemos existir separados de El.

*Volumen 16: Hija mía....no es el amor y el obrar de la criatura en mi Voluntad lo que me hace encontrar y me multiplica; en cambio, cuando el alma ENTRA en mi Querer, es el amor de ella, son sus actos que llenándose de virtud divina hacen surgir mi Vida.



La doctrina sobre mi Voluntad es la más pura, la más bella, no sujeta a sombra de materia o interés, tanto en el orden natural como en el orden sobrenatural; por eso será a manera de sol la más penetrante, la más fecunda y la más bienvenida acogida.    Volumen 16



Leer más: https://cristinajhs.webnode.es/coloquio-con-jesus/

sábado, 25 de julio de 2020

LOS TRES FIAT



la salida del Paraíso y todo lo que el hombre perdió y como quedó viviendo en el destierro y algunas historias de personajes del Antiguo Testamento. Esta primera columna dura cuatro mil años, hasta la venida de Jesús, por el “Fiat Mihi secundum verbum tuum: hágase en mí según tu Palabra”, de María, que es cuando comienza la segunda columna: La Redención, que se le atribuye al Hijo; aquí vemos a Jesús y María como el Nuevo Adán y la Nueva Eva, especialmente, se ven en María las condiciones que tenían Adán y Eva antes del pecado, también, se ve aquí la Institución de los Sacramentos, la Iglesia y la Santidad humana. Esta columna dura dos mil años, que ya se cumplieron, por lo tanto, estamos siendo actores y espectadores de un cambio, lo podemos llamar así de columna, de la Redención a La Santificación, que unidas las tres obras en las tras columnas se entiende bastante claro, por esto Jesús le revela a Luisa Piccarreta los 36 volúmenes de la Divina Voluntad, para que nos preparemos para este cambio. La Santificación se le atribuye al Espíritu Santo, “Fiat voluntas tua sicut in coelo et in terra: Hágase tu Voluntad aquí en la tierra como en el Cielo”. Esta tercera columna se refiere al Reino de Dios instaurado aquí en la tierra. Si vemos, la Creación se basa en el Antiguo Testamento, la Redención en el Nuevo Testamento, ambos son Testamentos de una herencia, que es el Reino de Dios. Estas tres columnas se ven secuencialmente en modo vertical, pero tienen también relación horizontal. Los ítems que conforman las tres columnas son citas Bíblicas de las Sagradas Escrituras, Antiguo y Nuevo Testamento, Catecismo de la Iglesia Católica, doctrina de la Iglesia y citas de los escritos de la Divina Voluntad

La luz y el pecado original Sesión 19

  La luz y el pecado original Sesión 19   ▸ Otros pueden llevar luz. Hechos 26:18. 18 Te mando a ellos para que les abras los ojos y ...