ORACIONES INICIALES

jueves, 21 de julio de 2022

DV EN FACEBOOK PABLO PAULETTI , NORMA

 (21) Octubre 4, 1917 » Las penas, la sangre de Jesús corren junto al hombre para sanarlo y salvarlo.

Esta mañana mi siempre amable Jesús me ha transportado fuera de mí misma, Él estaba en mis brazos y su rostro tan cerca al mío, que suavemente me besaba, como si no quisiera que yo lo advirtiera, pero habiendo repetido sus besos yo no he podido contenerme de corresponderle con mis besos, pero mientras lo besaba me ha venido el pensamiento de besar sus santísimos labios e intentar chupar las amarguras que contenía, pues, quien sabe, tal vez Jesús no quiera dármelas. Más tardé en pensarlo que en hacerlo, lo he besado y me he puesto a chupar, pero no salía nada, le he rogado que derramara en mí sus amarguras y de nuevo y con más fuerza he chupado, pero nada. Mi Jesús parecía que sufría por los esfuerzos que le hacía, y habiéndome puesto a chupar con más fuerza la tercera vez, sentía venir en mí el aliento amarguísimo de Jesús, y he visto a través de su garganta una cosa dura que no podía salir, e impedía que las amarguras que Él contenía salieran para verterlas en mí. Y mi afligido Jesús, casi llorando me ha dicho:


"Hija mía, hija mía, resígnate, ¿no ves qué obstáculo me ha puesto el hombre con el pecado que me impide hacer partícipe de mis amarguras a quien me ama? ¡Ah!, ¿no recuerdas cuando antes te decía: "Déjame hacer, de otra manera el hombre llegará al punto de hacer tanto mal, de agotar el mismo mal y no saber ya qué otro mal hacer." Y tú no querías que castigara al hombre? Pero el hombre empeora siempre, ha reunido en sí tanta pus, que ni la guerra ha podido hacer salir esta pus; la guerra no ha derribado al hombre, más bien lo ha envalentonado de más; la revolución lo hará enfurecerse, la miseria lo hará desesperar y entregarse en brazos del delito, y todo esto servirá para hacer salir de alguna manera toda la podredumbre que contiene el hombre, y entonces mi Bondad, no indirectamente por medio de las criaturas, sino directamente desde el Cielo castigará al hombre, y estos castigos serán como benéfico rocío que bajará del Cielo, que abatirá al hombre, y tocado por mi mano se reconocerá a sí mismo, se despertará del sueño de la culpa y reconocerá a su Creador. Por eso hija, ruega para que todo sea para bien del hombre."

Jesús ha quedado con su amargura, y yo afligida porque no he podido aliviarlo, pues apenas sentía su aliento amargo y me he encontrado en mí misma. Me sentía inquieta, las palabras de Jesús me atormentaban, ante mí mente veía el terrible futuro, y Jesús para tranquilizarme ha regresado, y casi para distraerme me ha dicho:


"¡Cuánto amor, cuánto amor! Mira, mientras Yo sufría y la pena se detenía en Mí, Yo le decía: "Pena mía, ve, corre, corre, ve en busca del hombre, ayúdalo, y mis penas sean la fuerza de las suyas."

DAR VALOR DIVINO A MIS PENAS

REHACER PENAS A MODO DIVINO, PARA GLORIFICAR AL PADRE, AL HIJO, AL E.S, HACER CORRER NUESTRAS PENAS, NO DEJAMOS

QUE MIS PENAS UNIDAS A LAS PENAS DE JESUS SEAN FUERZAS DE LOS QUE ESTAN SUFRIENDO

MIS PENAS DAN FUERZA A ADAN, A LA MAGDALENA, HACEMOS GIRAR NUESTRAS PENAS EN LAS PENAS DE TODOS LOS TIEMPOS.

Mientras derramaba mi sangre decía a cada gota: "Corran, corran, sálvenme al hombre, y si está muerto denle la vida, pero la Vida Divina, 

EN CADA PENA ESTA EL SUFRIMIENTO DE JESUS, LOS HIJOS, CIRCUNDAMOS A NUESTROS HIJOS ALREDEDOR DE MAMITA MARIA

y si huye corran detrás de él, circúndenlo por todos lados, confúndanlo de amor hasta que se rinda."

COMO? LLEVANDOLE LAS PENAS DE LA FAMILIA, DE MAMA MARIA, HACERLOS CORRER EN EL QUERER DIVINO

Al irse formando las llagas en mi cuerpo bajo los flagelos, repetía: "Llagas mías, no os estéis conmigo, sino buscad al hombre y si lo encontráis llagado por la culpa, poneos como medicina para sanarlo." Así que todo lo que hacía y decía, todo lo ponía en torno al hombre para ponerlo a salvo. Ahora, también tú, por amor mío nada tengas para ti, sino que todo hazlo correr junto al hombre para salvarlo, y Yo te miraré como otro Yo mismo."

INSISTIR CON LOS GIROS, COMO EL SOL, EL NO SE CANSA, REPETIR Y HACERLO NUEVO

12-22

Octubre 8, 1917

 

Todo lo que ha sido hecho por Jesús es eterno.

Las almas que aman a Jesús lo suplen.

 

(1)Continuando mi habitual estado, mi amable Jesús en cuanto ha venido, estando yo con muchas penas, me ha dicho:

(2)“Hija mía, lo que ha sido hecho por Mí, todo es eterno, así que mi Humanidad sufriente no debía ser para un tiempo, sino hasta que el mundo sea mundo, y como mi Humanidad en el Cielo no es ya capaz de sufrir, me sirvo de la humanidad de las criaturas, haciéndolas participar de mis penas para continuar mi Humanidad en la tierra; y esto con justicia, porque estando Yo en la tierra incorporé en Mí todas las humanidades de las criaturas para ponerlas a salvo y hacer todo para ellas; ahora estando en el Cielo difundo esta mi Humanidad en ellas, especialmente en quien me ama, difundo mis penas y todo lo que hizo mi Humanidad para el bien de las almas descarriadas, para decir al Padre:  “Mi Humanidad está en el Cielo, pero también en la tierra, en las almas que me aman y sufren”.  Por eso mi satisfacción hacia el Padre es siempre completa, mis penas están siempre en acto, porque las almas que me aman me suplen, por eso consuélate cuando sufres, porque recibes el honor de suplirme”.


CADA ACTO TIENE LA CARACTERISTICA DE LA VOLUNTAD CON LA CUAL SE HIZO

JESUS IBA A EXTENDER SU HUMANIDAD SUFRIENTE A TRAVES DE LAS ALMAS, SUFRE A TRAVES DE MIS PENAS, PARTICIPAR DE LAS PENAS DE JESUS, SUFRIR POR AMOR DE JESUS, NUESTRAS PENAS TENDRAN VALOR DIVINO. MI HUMANIDAD DE LA REDENCION SE IRA ACTUALIZANDO. EN LA DV HAY VICTIMADO ESPIRITUAL

A VECES BASTA LA VOLUNTAD DE SUFRIR
ESTAR ATENTOS PARA QUE JESUS TENGA EL PRIMADO

EL ALMA SUPLE A JESUS EN EL SUFRIMIENTO, PORQUE EL YA NO PUEDE SUFRIR

HUMANIDAD SUPLEMENTARIA


12-23

Octubre 20, 1917

Cómo el alma puede hacerse hostia por amor de Jesús.

(1)Habiendo recibido a mi Jesús, estaba pensando cómo podría devolver amor por amor, y me resultaba imposible el poderme restringir, empequeñecerme, como hace Jesús en la hostia por amor mío; esto no está en mi poder, como sí lo está en el de Jesús.  Y mi amado Jesús me ha dicho:

(2)“Hija mía, si no puedes restringirte toda tú dentro del breve giro de una hostia por amor mío, puedes muy bien restringirte toda tú en mi Voluntad, para poder formar la hostia de ti en mi Voluntad.  Cada acto que hagas en mi Voluntad me formarás una hostia, y Yo me alimentaré de ti como tú de Mí.  ¿Qué cosa forma la hostia?  Mi Vida en ella.  ¿Qué cosa es mi Voluntad?  ¿No es toda mi Vida?  Así que también tú puedes hacerte hostia por amor mío; por cuantos más actos hagas en mi Voluntad, tantas hostias de más formarás para restituirme amor por amor”.


 LUIS HABIENDO RECIBIDO A JESUS EUCARISTIA Y SE PREGUNTABA COMO PUEDO HACERME HOSTIA?ME PARECIA EMPQUEÑECERME

JESUS LE DICE POR AMOR MIO PUEDES RESTRINGIRTE, VACIARSE, SER NADA Y ENTRAR EN LA DV, ALLI VAMOS A ENCONTRAR TODO. 

TODAS HOSTIAS QUE HAN EXISTIDO, DESDE LA ULTIMA CENA, Y EXISTIRAN

EL ACTO ETERNO DE JESUS ES TAMBIEN MI VIDA Y PUEDO ENCONTRAR TODAS LA MISAS Y TODAS LAS COMUNIONES

CUANDO JESUS SE CONSAGRA A NOMBRE DE TODOS

LAS HOSTIAS QUE JESUS QUIERE , SON NUESTROS ACTOS, POR QUE EN CADA ACTO ESTA ENCERRADA LA VIDA DIVINA, SON HOSTIAS PARA JESUS, EL VALOR DEL BREVE GIRO DE LA HOSTIA ENCIERRA LA VIDA DIVINA , FORMA MI VIDA EN LA HOSTIA


CATECISMO: LA VIDA MORAL ES UN CULTO ESPIRITUAL; SACERDOTE, OFRECEMOS NUESTRAS PALABRAS, ACTOS PARA QUE JESUS VAYA COLOCANDO VIDA DIVINA

TAMBIEN TODO NUESTRO SER CONSAGRA COMO HOSTIA DIVINA



VOLUMEN 2-1 Febrero 28, 1899

 2-1

Febrero 28, 1899

 

Por orden del confesor empiezo a escribir lo que pasa entre Nuestro Señor y yo día por día.

Año 1899, mes de Febrero, día 28.

 


(1) Confieso la verdad, siento una gran repugnancia, es tanto el esfuerzo que debo hacer para vencerme, que sólo el Señor puede saber el desgarro de mi alma. Pero, ¡oh santa obediencia, qué atadura tan potente eres! Sólo tú podías vencerme y superar todas mis repugnancias, que son como montes insuperables, y me atas a la Voluntad de Dios y del confesor. Pero, ¡oh! Esposo santo, por cuan grande es el sacrificio, otro tanto tengo necesidad de ayuda, no quiero otra cosa sino que me introduzcas en tus brazos y me sostengas.  Así, asistida por Ti podré decir sólo la verdad, sólo por tu gloria y para confusión mía.


(2) Esta mañana, habiendo celebrado la misa el confesor, he recibido también la comunión. Mi mente se encontraba en un mar de confusión por causa de esta obediencia que me viene dada por el confesor de escribir todo lo que pasa en mi interior. Apenas he recibido a Jesús he comenzado a decirle mis penas, especialmente mi insuficiencia y tantas otras cosas, pero parecía que Jesús no daba importancia a lo mío y no respondía a nada. Me ha venido una luz a mi mente y he dicho: “Tal vez soy yo misma la causa de que Jesús no se muestre según su costumbre”. Entonces con todo el corazón le he dicho: “¡Ah! Mi Bien y mi todo, no te muestres conmigo tan indiferente, me despedazas el corazón por el dolor, si es por lo escrito, venga, que venga, aunque me cueste el sacrificio de la vida te prometo hacerlo”. Entonces Jesús ha cambiado aspecto y todo benigno me ha dicho:

(3) “¿De qué temes? ¿No te he asistido Yo las otras veces? Mi luz te circundará por todas partes y así tú podrás manifestarlo”.


(4) Mientras así decía, no sé como he visto al confesor junto a Jesús y el Señor le ha dicho:

“Mira, todo lo que haces pasa al Cielo, por eso ve la pureza con la cual debes obrar, pensando que todos tus pasos, palabras y obras vienen a mi presencia, y si son puros, esto es, hechos por Mí, Yo siento por ello un gozo grandísimo y los siento en derredor Mío, como tantos mensajeros que me recuerdan continuamente de ti; pero si son hechos por fines bajos y terrenos, siento fastidio”. Y mientras así decía, parecía que le tomaba las manos y levantándolas hacia el Cielo le decía: 

“Los ojos siempre en alto; eres del Cielo, obra para el Cielo”.


(5) Mientras veía al confesor y a Jesús que así le decía, en mi mente me parecía que si se obrara así, sucedería como cuando una persona debe desalojar una casa para mudarse a otra, ¿qué hace? Primero manda todas las cosas y todo lo que ella tiene y después se va ella. Así nosotros, primero mandamos nuestras obras a tomar el lugar para nosotros en el Cielo, y después, cuando llegue nuestro tiempo iremos nosotros. ¡Oh, qué hermoso cortejo nos harán!


(6) Ahora, mientras veía al confesor, me acordé que me había dicho que debía escribir sobre la fe, el modo como Jesús me había hablado sobre esta virtud. Mientras en esto pensaba, en un instante el Señor me ha atraído de tal forma a Sí, que me he sentido fuera de mí misma en el Cielo, junto con Jesús, y me ha dicho estas precisas palabras:


(7) “La Fe es Dios”.


(8) Pero estas dos palabras contenían una luz inmensa, que es imposible explicarlas, pero como pueda lo diré: 

En la palabra “fe” comprendía que la fe es Dios mismo. 

Así como el alimento material da vida al cuerpo para que no muera, así la fe da la vida al alma; sin la fe el alma está muerta. 

La fe vivifica, la fe santifica, la fe espiritualiza al hombre y lo hace tener fijos los ojos en un Ser Supremo, de modo que nada aprende de las cosas de acá abajo, y si las aprende, las aprende en Dios. 

¡Oh! La felicidad de un alma que vive de fe, su vuelo es siempre hacia el Cielo, en todo lo que le sucede se mira siempre en Dios y he aquí como en la tribulación la fe la eleva en Dios y no se aflige, ni siquiera un lamento, sabiendo que no debe formar aquí su contento, sino en el Cielo. 

Así si la alegría, la riqueza, los placeres, la circundan, la fe la eleva en Dios y dice entre sí: “¡Oh, cuánto más contenta y más rica seré en el Cielo!” Así que de estos bienes terrenos toma fastidio, los desprecia, y se los pone bajo los pies.


A mí me parece que a un alma que vive de fe, le sucede como a una persona que posee millones y millones de monedas y hasta reinos enteros, y otra persona le quiere ofrecer un centavo. Ahora, ¿qué diría aquella? ¿No se indignaría, no se lo arrojaría a la cara? Y agrego: ¿Y si ese centavo estuviera todo enlodado, como son las cosas terrenas, y además, si le fuera dado sólo en préstamo? Entonces ella diría: “Inmensas riquezas gozo y poseo, ¿y tú osas ofrecerme este vil centavo tan enlodado y por poco tiempo?” Yo creo que voltearía enseguida la mirada y no aceptaría el don. Así hace el alma que vive de fe respecto a las cosas terrenas.


(9) Ahora vayamos otra vez a la idea del alimento: El cuerpo, tomando el alimento no sólo se sostiene, sino que participa de la sustancia del alimento que se transforma en el mismo cuerpo. Ahora así el alma que vive de fe; como la fe es Dios mismo, el alma viene a vivir del mismo Dios, y alimentándose del mismo Dios viene a participar de la sustancia de Dios, y participando viene a semejarse a Él y a transformarse con el mismo Dios, por lo tanto al alma que vive de fe le sucede que santo es Dios, santa es el alma; potente Dios, potente el alma; sabio, fuerte, justo Dios, sabia, fuerte, justa el alma, y así de todos los demás atributos de Dios. En suma, el alma llega a ser un pequeño dios. ¡Oh, la bienaventuranza de esta alma en la tierra, para ser luego más bienaventurada en el Cielo!.


(10) Comprendí también que lo que significan esas palabras que el Señor dice a sus almas predilectas: “Te desposaré en la fe”. Que el Señor en este místico desposorio viene a dotar a las almas de sus mismas virtudes. Me parece como dos esposos que uniendo sus propiedades, no se disciernen más las cosas del uno y las del otro y ambos se hacen dueños de todo. Pero en nuestro caso, el alma es pobre, todo el bien es por parte del Señor que la vuelve partícipe de sus sustancias.


(11) Vida del alma es Dios, la fe es Dios y el alma poseyendo la fe, viene a injertar en sí todas las demás virtudes, de manera que la fe está como rey en el corazón y las demás virtudes están a su alrededor, como súbditas sirviendo a la fe, así que las mismas virtudes, sin la fe, son virtudes que no tienen vida.


(12) Me parece a mí que Dios en dos modos comunica la fe al hombre: La primera es en el santo bautismo; la segunda es cuando Dios bendito, depositando una partecita de su sustancia en el alma, le comunica la virtud de hacer milagros, como la de poder resucitar a los muertos, sanar a los enfermos, detener el sol y demás. ¡Oh, si el mundo tuviera fe, se cambiaría en un paraíso terrestre!.


(13) ¡Oh! Cuán alto y sublime es el vuelo del alma que se ejercita en la fe. A mí me parece que el alma, ejercitándose en la fe, hace como aquellos tímidos pajaritos que temiendo ser tomados presos por los cazadores o bien por cualquier otra insidia, hacen su morada en la cima de los árboles, o bien en las alturas, cuando después son obligados a tomar el alimento descienden, toman el alimento y rápidamente vuelan a su morada; y alguno, más prudente, toma el alimento y ni siquiera se lo come en la tierra, para estar más seguro se lo lleva a la cima de los árboles y allá se lo come. 

Así el alma que vive de fe, es tan tímida de las cosas terrenas, que por temor de ser asechada, ni siquiera les dirige una mirada, su morada está en lo alto, encima de todas las cosas de la tierra y especialmente en las llagas de Jesucristo, y desde dentro de aquellas beatas moradas gime, llora, reza y sufre junto con su Esposo Jesús sobre la condición y miseria en que yace el género humano. Mientras ella vive en esas moradas de las llagas de Jesús, el Señor le da una partecita de sus virtudes, y el alma siente en sí aquellas virtudes como si fueran suyas, pero sin embargo advierte que si bien las ve suyas, el poseerlas le es dado, que han sido comunicadas por el Señor. Sucede como a una persona que ha recibido un don que ella no poseía, ahora ¿qué hace? Lo toma y se hace dueña de él, pero cada vez que lo mira dice entre sí: “Esto es mío, pero me fue dado por esa persona”. Así hace el alma a la cual el Señor desprendiendo de Sí una partecita de su Ser Divino, la cambia en Sí mismo.


(14) Ahora, esta alma, cómo aborrece el pecado, pero al mismo tiempo compadece a los demás, ruega por aquél que ve que camina en el camino del precipicio, se une junto con Jesucristo y se ofrece víctima para sufrir y así aplacar la divina justicia y para librar a las criaturas de los merecidos castigos, y si fuese necesario el sacrificio de su vida ¡oh! de buena gana lo haría para la salvación de una sola alma.


(15) Habiéndome dicho el confesor que le explicara como veo la Divinidad de Nuestro Señor, le he respondido que era imposible saberle decir algo, pero en la noche se me apareció el bendito Jesús y casi me reprendió por esta negación mía y entonces me hizo relampaguear como dos rayos luminosísimos; con el primero comprendí en mi inteligencia que la fe es Dios y Dios es la fe. Ya intenté decir alguna cosa sobre la fe, ahora trataré de decir como veo a Dios, y éste fue el segundo rayo.


(16) Ahora, mientras me encuentro fuera de mí misma y encontrándome en lo alto de los cielos me ha parecido ver a Dios dentro de una luz y Él mismo parecía también luz y en esta luz se encontraba belleza, fuerza, sabiduría, inmensidad, altura, profundidad sin límites ni confines, así que también en el aire que respiramos es Dios mismo que se respira, así que cada uno lo puede hacer como vida propia, como de hecho lo es. Así que ninguna cosa le escapa y ninguna le puede escapar. Esta luz parece que sea toda voz sin que hable, toda obrante mientras siempre reposa; se encuentra por todas partes sin estorbar en nada, y mientras se encuentra en todas partes, tiene también su centro. ¡Oh Dios, cómo eres incomprensible!, Te veo, te siento, eres mi Vida, te restringes en mí, mientras quedas siempre inmenso y nada pierdes de Ti, sin embargo me siento balbuceante y me parece no saber ni decir nada.


(17) Para poderme explicar mejor según nuestro lenguaje humano, diré que veo una sombra de Dios en todo lo creado, porque en todo lo creado, dónde ha arrojado la sombra de su belleza, donde sus perfumes, dónde su luz, como en el sol, donde yo veo una sombra especial de Dios, lo veo como delineado en este astro, que es como rey de los planetas. ¿Qué cosa es el sol? No es otra cosa que un globo de fuego, uno es el globo, pero muchos son los rayos, de modo que entonces podemos comprender fácilmente:


(18) 1° El globo es Dios, los rayos los inmensos atributos de Dios.


(19) 2°. El sol es fuego, pero al mismo tiempo es luz y es calor, así que la Santísima Trinidad está representada en el sol: 

El fuego es el Padre

la luz es el Hijo, 

el calor es el Espíritu Santo, 

pero uno es el sol, y así como no se puede dividir el fuego de la luz y del calor, así una es la potencia del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, que entre Ellos no se pueden realmente separar. Y así como el fuego en el mismo instante produce la luz y el calor, así que no se puede concebir el fuego sin concebirse también la luz y el calor, así no se puede concebir al Padre antes del Hijo y del Espíritu Santo y así recíprocamente, tienen los Tres el mismo principio eterno.


(20) Agrego que la luz del sol se expande por todas partes; así Dios, con su inmensidad dondequiera penetra, sin embargo recordemos que no es más que una sombra, porque el sol no llegaría a donde no puede penetrar con su luz, pero Dios penetra dondequiera. Dios es Espíritu purísimo y nosotros lo podemos simbolizar en el sol que hace penetrar sus rayos dondequiera, sin que ninguno los pueda tomar entre las manos, Dios mira todo, las iniquidades, las infamias de los hombres y Él queda siempre lo que es, puro, santo, inmaculado. Sombra de Dios es el sol que manda su luz sobre las inmundicias y queda inmaculado, expande su luz en el fuego y no se quema, en el mar, en los ríos y no se ahoga, da luz a todos, fecunda todo, da vida a todo con su calor y no empobrece de luz, ni pierde nada de su calor y mucho más, mientras hace tanto bien a todos, él de ninguno tiene necesidad y queda siempre lo que es, majestuoso, resplandeciente, sin cambiarse jamás. ¡Oh! Cómo se representan bien en el sol las cualidades divinas, Dios, con su inmensidad se encuentra en el fuego y no arde, en el mar y no se ahoga, bajo nuestros pasos y no lo pisamos, da a todos y no empobrece y de nadie tiene necesidad, ve todo, más bien es todo ojos y no hay cosa que no sienta, está al día de cada fibra de nuestro corazón, de cada pensamiento de nuestra mente, y siendo Espíritu purísimo no tiene ni oídos, ni ojos, y pase lo que pase no cambia jamás. El sol, invistiendo al mundo con su luz no se fatiga, así Dios, dando vida a todos, ayudando y rigiendo al mundo, no se fatiga. Para no gozar más la luz del sol y sus benéficos efectos, el hombre puede esconderse, puede poner obstáculos, pero al sol nada le hace, permanece como es, el mal caerá todo sobre el hombre. Así el pecador, con el pecado puede alejarse de Dios y no gozar más sus benéficos influjos, pero a Dios nada le hace, todo el mal es suyo.


(21) También la redondez del sol me simboliza la eternidad de Dios, que no tiene ni principio ni fin. La misma luz penetrante del sol, que nadie puede contener en su ojo, y que si alguien quisiera mirarlo fijamente en pleno mediodía quedaría deslumbrado, y si el sol se quisiera acercar al hombre, éste quedaría reducido a cenizas. 

Así del Sol Divino, ninguna mente creada puede restringirlo en su pequeña mente para comprenderlo en todo lo que es, y si quisiera esforzarse quedaría deslumbrada y confundida, y si este Sol Divino quisiera hacer ostentación de todo su amor, haciéndoselo sentir al hombre mientras está aun en carne mortal, el hombre quedaría incinerado. Por lo tanto, Dios ha puesto una sombra de Sí y de sus perfecciones en todo lo creado, así que parece que lo vemos y lo tocamos y por Él quedamos tocados continuamente.


(22) Además de esto, después de que el Señor dijo aquellas palabras: “La fe es Dios”. Yo le dije: “Jesús, ¿me quieres?”


(23) Y Él ha agregado: “Y tú, ¿me quieres?”


(24) Yo enseguida he dicho: “Sí, Jesús, y Tú lo sabes, que sin Ti siento que me falta la vida”.


(25) “Pues bien”. Ha añadido Jesús. “Tú me quieres, Yo también, por lo tanto amémonos y estemos siempre juntos”.


(26) Así ha terminado por esta mañana. Ahora, ¿quién puede decir cuánto ha comprendido mi mente de este Sol Divino? Me parece verlo y tocarlo por todas partes, es más, me siento revestida por Él dentro y fuera de mí misma, pero mi capacidad es pequeña, pequeña, que mientras parece que comprende alguna cosa de Dios, al verlo parece que no he comprendido nada, más bien me parece haber dicho disparates, espero que Jesús me los perdone.

martes, 7 de junio de 2022

Actos en el Querer Divino: rayos del acto de Dios Unico- Eterno

 Actos en el Querer Divino: rayos del acto de Dios Ùnico - Eterno

Sí la oración, personal o comunita, es el acto por el cual cada hombre se une a Dios y el alma se eleva a Dios, con la oración de las Rondas ( Giros ), Luisa nos lleva a una dimensión superior, a fusionarnos  con Él , a través del ejercicio espiritual de girar por todo lo que Dios ha hecho: creación, redención, santificación. Dando a Dios lo que es de Dios, estableciendo con Él una reciprocidad de amor que beneficia a la criatura que realiza las rondas y ésta, a su vez, "visita" e impetra al Rey del Supremo Fiat sobre la tierra.

El tercer Fiat es lo que toda criatura debe decirle a Dios para entrar en el Reino del Querer Divino, renunciando a todos los modos y formas de todo tipo de pecado voluntario y, realmente convirtiéndose, ya en esta tierra, en partícipe de la Omnipotencia Divina , la Riqueza Divina, la Realeza Divina, de la Divina Felicidad, con actos que le remiten a la eternidad, al Acto Eterno de Dios. En el Acto Único de Su exceso de Amor.

Nuestra ya eternidad está aquí y ahora, presente en cada acto de nuestra existencia. Cada momento de nuestra vida, así como cada acontecimiento, grande o pequeño, en la historia del Universo. Todo, desde el momento en que recibe la existencia, permanece para siempre. ¡Así que cada acto es imborrable, es para siempre! ¡Cada acto nuestro, en su momento, contiene el valor de la eternidad! Ningún acto perecerá, desaparecerá en la nada.

Es bueno entonces que, precisamente por que somos imagenes de Dios,  voluntariamente, libremente, hagamos muchos actos, porque estos entran a formar parte del Acto Eterno de Dios. Cada uno de nuestros buenos actos nos guía al origen de Su Acto Eterno, Acto Único, contribuyendo al bien universal, porque en La Divina Voluntad, Jesús le explica a Luisa, que cada acto sirve al bien universal, al bien de todos, a nadie hace un lado y,haciendouso de Su Omnipotencia, une a todas las criaturas ya sus actos, excepto al pecado, porque el mal no entra en Ella .. Y si bien es un solo acto, por su omnipotencia, une todo y hace todo como solo había uno. Tal fue la concepción de la Virgen María: en su omnipresencia e inmensidad, Dios llamó a todas las criaturas, todos sus actos buenos presentes, pasados ​​y futuros como si resultara una sola, para que esta Concepción se formara sobre todo y sobre todas las cosas ,  hijos ya María, el derecho de Madre de todos.

Pero, ¿cómo es posible tanto poder, tantos actos en uno, que se forman al obrar en la Divina Voluntad? A esta oración que tanto Luisa y así mismo hacemos nosotros, Jesús responde con la imagen del sol. Éste da luz a toda la tierra, porque es más grande que la tierra, porque posee la fuerza única y completa de la luz, posee la fuente de los colores, de la fecundidad y de la variedad de dulzura. Por eso, al ser el sol más grande que la tierra, puede dar luz a toda la tierra, puede dar la variedad de colores a las flores, la dulzura diferente a las plantas y frutos. One es el acto que hace el sol en su grandeza y magnificencia, y con este único acto hace tanto, que mantiene cautivada a la Tierra entera, dando cada cosa en su propio acto distinto. Cuando su luz toca la tierra, vemos que sus efectos se transforman en actos y ni uno solo se pierde.

Ahora, con mayor razón la Divina Voluntad, así como es interminable y con un solo acto produce la fecundidad de todos los demás actos, el alma que vive en Ella posee la fuente de sus actos, su fecundidad. Esta es la razón por la que, en el alma donde el Querer Divino reina y domina, no change el régimen ni los caminos y, a medida que actúa en ella, sus actos se manifiestan con la multiplicidad y la fecundidad de Sus actos divinos.

En la Patria Celestial, reina el acto Único y Universal, una es la voluntad de todos, un solo querer, nadie realiza ni desea otra cosa, cada bendita alma siente el Divino Querer como vida propia y al tener todos one voluntad, se forma the sustancia de la felicidad de todo el cielo. No hay nada que la Divina Voluntad no pueda hacer, en ella no puede haber actos rotos, sino un acto continuo y universal, y como en el Cielo reina con todo su triunfo y pleno dominio, en ella, toda la naturaleza siente su vida universal y está llena hasta el borde de todos los bienes que Ésta posee... La Divina Voluntad mantiene a todos los bienaventurados absortos, ensimismados, fusionados en Ella misma, como si sucediera uno.

Sin embargo, ¿creemos que solamente en el Cielo este Acto Universal se extiende y comunica sobre la vida palpitante de cada criatura?

No, no, lo que Ella hace en el Cielo, lo hace también en la tierra... Su Acto universal se extiende a cada criatura y quién vive en Ella siente de la criatura, con su incesante movimiento si derrama siempre en ella, sin cesar,   y la feliz criatura que la hace reinar, la siente en todas partes, por dentro y por fuera. Su acto universal lo mantiene rodeado por todos lados, de modo que no puede salir de la Divina Voluntad... Quien no siente la vida del Cielo en su alma y no siente ese acto universal, es porque no se ha dejado dominar por la Divina Voluntad, entrega de libertad para hacerla reinar.

Todos los actos de Dios forman un único acto que abraza todo y que reúne en sí a todos los demás actos. En la creación del hombre, one fue el Acto, y de este Único Acto salió de Dios: la santidad, el poder, la sabiduría, el amor, la belleza, la bondad... en suma, no hubo cosa alguna que saliera de Dios, que no fuera infusa en el hombre. De todo tomaba parte, porque cuando la Divina Voluntad actúa, no sabe cómo hacer las cosas a la mitad. Y lo que hace en el cielo, lo hace en la tierra, es por eso que Su acto es Unico y Universal.

Y todos los actos realizados en el Querer Supremo, no pueden permanecer en la tierra. Es Querer Divino el que, como un imán, los retira de su origen y les da nacimiento en la Patria Celestial. Y es tanto el valor de estos actos que los Ángeles se estiman afortunados de recibirlos... sintieron en estos actos el eco del Fiat Divino

… El Hombre, al hacer su voluntad, salió de la unidad de la Divina Voluntad y todos sus actos perdieron la fuerza de esta unidad y quedaron dispersos, divididos entre sí, vaciados de la plenitud de luz de los actos divinos. Ahora, quien recibe como don, el llamado a vivir en el Querer Divino, va reuniendo todos los bienes (actos) dispersos por las criaturas y forma un solo acto, y estos actos se determinan en el derecho de aquellos que hacen y viven en el Fiat Divino. No hay bien que no puedan tomar aquellos que viven en Mi   Querer: con la fuerza de bilocación de este llamado, reúne y une a todos los actos y, ordenándolos todos en el Fiat Divino, devuelve todo a Dios y Dios lo da todo.

Queremos que la criatura viva en Nuestro Querer,

Para asegurarnos de que sus actos y los nuestros estan fusionados y que son de un tono, de un Sólo Querer.

¡FÍAT!

ricardina

Los actos en el Divino Querer

 Los actos en el Divino Querer

Dios omnipotente y eterno, guía de nuestros actos de acuerdo a tu Voluntad.

La Voluntad de Dios es un tesoro inestimable, muy precioso, pero que aún no conocemos y que aceptamos solo por resignación, con desapego.

Jesús quiso retarnos a la Santa Voluntad del Padre e hizo personalmente con su venida y prácticamente con su encarnación. Nacer y morir, el Alfa y la Omega y en el medio lo que llamamos vida. Esa fase en la cual, al crecer, nos volvemos autónomos, operamos, actuamos y sacamos nuestro ego. Vidas que se parecen o diferentes, pero todas únicas e irrepetibles. Las vidas llevadas a cabo según una vocación, a un estado ordenado, lineal, simple, o vidas dirigidas por la búsqueda de una libertad anxiada, una necesidad anhelada de imponerse. En cualquier caso, todas son el resultado de nuestras acciones entrelazadas. La vida está entretejida con los hechos. Es una constelación de actos.

Entonces, ¿qué es un acto?

«A manifestación de una determinación de la voluntad or de un sentimiento ( un a. Heroico; un a. De valor ), expresada también en una fórmula ritual ( a. De fe, a. De caridad, a. De dolor ). Es un movimiento, gesto, muestra. En teología: acto humano, el resultado moralmente evaluable de la elección práctica del hombre realizada en un clima de reflexión y libertad. Entonces, una primera consecuencia, un acto, no es la voluntad completa, hasta una manifestación particular de una determinación de ella ". Pero estos actos no deben perderse, desaparecer en la nada como de hecho la vida de cada uno de nosotros. A los ojos de Dios nuestro Padre, somos un bien precioso, ocupamos un lugar de valor en su Corazón.

Jesús vino a enseñarnos la vida verdadera y para darle sentido a nuestras acciones, los redimió a todos para rehacer al hombre que se perdió debido al pecado. "Jesús se hizo hombre para que el hombre ya no pueda caer y elevar a Dios" (San Pedro Crisólogo). Y para rehacer al hombre perfectamente, Jesús comenzó desde el acto de la concepción y a través de la vida práctica llegó a la muerte, el acto supremo de la existencia terrenal. Así divinizando así la vida entera de la criatura, cuyo propósito es: dar honor y gloria a Dios en todas las cosas y bien a las almas. Exactamente lo que arde en el Corazón de Jesús, para santificar. El Papa Francisco, en su última exhortación apostólica, Gaudete et Exsultate, quiere alentar una vez más en nuestros corazones el llamado a la santidad de la que nadie es excluido ni favorecido.

A la luz de la Divina Voluntad, el "camino" a seguir en este camino y en unión con Jesús en todo, en todas nuestras acciones: naturales, involuntarios, humanas y voluntarias. Así todos nuestros actos se convertirán en actos divinos.

Hay, por cierto, una condición: el conocimiento de la Voluntad Divina, de la cual toma vida la oración y el abandono a la Divina Voluntad, la disposición del alma, el reconocimiento de la nada, vaciarse y distanciarse de todo lo que puede ser de interes personal. Despojarse de lo humano y formar el vacío de la propia voluntad humana para dar lugar a Jesús. Con un acto de generosidad y confianza, abandonarse a Él con la Intción de agradarle a Él solo.

Es el mismo Jesús quien le revela a Luisa que el acto más bello y más agradable es el abandono de la criatura en sus brazos, del alma en Su Voluntad. En este grado, uno debe abandonar el alma que no pueda recordar más de su ser, hasta que todo para ella sea el Divino Querer. Al abandonarse por completo en Su Voluntad, el alma destruye el propio ser y vuelve a adquirir el Ser Divino. Le da más honor, porque la criatura da todo lo que Él puede exigir de ella, llegando a readquirir en Jesús lo que de Él había salido, y el alma recupera sólo lo que debería, es decir, a Dios con todos los bienes que Dios posee.

Por lo tanto, comencemos prestando a Jesús nuestro cuerpo para que pueda seguir viviendo de humanidad en nuestra humanidad. Que sea Él, que viva sus actos en nosotros, así serán muchos Jesús que caminen en la tierra.

Vamos a llamarlo en todo, continuamente. Ningún acto debe pasarse por alto ya sea el parpadeo de las pestañas, el latido del corazón. Sea nuestra oración: "¡Señor, aquí estoy! Toma mi voluntad y ven a vivir tu Divina Voluntad en mí, ven a pensar en mi mente... Jesús, te amo; ven Divina Voluntad a mirará en mis ojos... Jesús , te amo; ven Divina Voluntad a palpitar en mi corazón... Jesús, te amo; ven Divina Voluntad a respirar en mi aliento... ven y habla en mi boca. darte con las tuyas y no te lo dan... Jesús, yo te amo; ven Divina Voluntad a sufrir en mi sufrimiento".

Jesús le dice a Luisa que no deje pasar ningún momento de su vida que no esté unido con el suyo, es decir, en todas las acciones, ya sea oración o sufrimiento, descanso o trabajo, silencio o conversación, tristeza o alegría e inclusive al consumir comida . En todo deberá tener la intción de darle toda la gloria que en tales acciones no debe de darles a las criaturas y compensar el bien que no de hacer y no lo hacen, con la intentción de reparar la intentción por tanta gloria no reciba y por todo el bien que omitir de hacer.


Los actos en la Divino Querer son, por lo tanto, actos de alabanza, gloria, acción de gracias y reparación. Ellos tienen el poder de hacer milagros, convertir, salvar almas, llamar a todas las almas a la gracia. No tienen que ser necesariamente grandes obras porque es Dios quien actúa para nosotros y hace que un solo acto, pequeño e insignificante que sea una maravilla toda divina. Él solo pide nuestra colaboración, para darle nuestras miserias y las multiplicará para hacerlas una riqueza para el beneficio de todos (cf. Jn 6,11).


 


Por lo tanto, los actos en la Voluntad Divina, como veremos en las próximas reflexiones, son por lo tanto actos de carácter universal; son actos creativos, poderosos y completos, completos, eternos; proviene del único acto de Dios. Son los actos de Jesús, y son los actos de María, the life of the Divine Querer, concebida por el Querer Divino. Son los actos de Luisa, formados por Jesús mismo a la vida del Querer Divino. Son actos que nos llevan de regreso a un solo Centro, desde el cual comenzaron, para que podamos ser uno con la Santísima Trinidad.


Padre,


Deja que todas las almas sean one with Nosotros...


Todos son una cosa;


como Tú, Padre, estás en Mí y Yo en Ti,


que ellos también sean uno en Nosotros


ricardina

miércoles, 5 de enero de 2022

14-68 Octubre 24, 1922

 14-66

Octubre 9, 1922

La voluntad humana obrante en la Divina.

(1)Continuando mi habitual estado, mi siempre amable Jesús viene todo ternura, me estrecha entre sus brazos, me besa y me dice quién sabe cuántas veces:

(2)“La hija mía, la hija de mi Voluntad, cómo me eres querida.  Escucha, ( ALMA: I V M)en cuanto tu querer VOLUNTAD: INTELIGENCIA, MEMORIA  PARA RECORDAR, LA VOLUNTAD ES EL MOVIENTO QUE DA VIDA A TODO LO QUE QUIERO, EN LA CAJA DE MI VOLUNTAD ESTA MI PASADO PRESENTE Y FUTURO  MI ALMA ES LA MAQUINA GRANDE PARA HACER ALGO, MI VOLUNTAD VA MOVER TODO, EN LA CAJITA DE MI VOLUNTAD ESTA TODA MI VIDA, MI SER  TU QUERER, YO QUIERO, MI VOLUNTAD VA MOVER LO QUE YO QUIERO, MI VOLUNTAD SALE A DARLE VIDA A ESE PENSAMIENTO,YO TENGO QUE QUERER PARA ENTRAR EN LA V.D, LA CAJITA DE LA VOLUNTAD ESTA TODO LO QUE QUIERO, LA CAJA GRANDE ESTA LA SANTISIMA TRINIDAD, ESO SE LLAMA QUERER DIVINO, LA VOLUNTAD YA MOVIO LAS COSAS DE DIOS , ENTRO EN LA V,D EN CUANTO MI QUERER ENTRA POR ESO LA INTENSION ES IMPORTANTE, YO LE ENTREGO MI VOLUNTAD, PERO SIN VIDA, entra en Mí, se vacía de ti y el mío entra obrante en ti, EL QUERER DIVINO ES TODA LAS OBRAS QUE EL POSEE Y SE PONE EN LA CAJITA , YA QUE NO TENGO MOVIEMINTO DE QUERER, DIOS VA A MOVER, ESE OBRAR YA NO ES MIO, ES V.D, NO SON MIOS SON MOVIDOS POR DIOS, YA NO SON MIOS , DIOS SE FIJA EN MI INTENCION, O SEA VIVIR EN DV y en cuanto obra el mío, el tuyo recibe la fuerza de la potencia creadora y queda obrante en Mí, TODO EL IMPULSO QUE SALIO DE MI VOLUNTAD, COMER, HABLAR SALIERON DE LA CAJITA DE MI VOL, PORQUE LA VOLUNTAD D ME ESTA DANDO VIDA A MI  EN TODO MI MOVIMIENTNO ES LA VIDA OBRANTE, ME DA LA POTENCIA PARA QUERER LO QUE QUIERE DIOS , SE CREA EN MI EL QUERER DE DIOS ENTONCES MI QUERER QUEDA OBRANTE, NO YA HUMANAMENTE, ES EL EL QUERER DE DIOS, PARA QUE TODO LO QUE HAGA SE HAGA MOVER SUS OBRAS, CUANDO YO HABLO MI CUERPO CONCURRE, SE LLAMA OBRAR, JESUS ALALBABA, GLORIFICABA, REHACIA, NO ME DEBE IMPORTAR MIS PIES, SINO AL IMPULSO QUE MUEVEN MIS PIES CON TODO LO QUE CONTIENE  como Yo soy un punto solo, que contengo todo,TODAS LAS OBRAS DEL PADRE HIJO E.SANTO abrazo todo, hago todo, veo tu querer obrante en Mí con mi potencia creadora que quiere darme todo,VEO TU QUERER EN MOVIMIENTO, TODO LO QUE PUSO EN LA CREACION ESTO ES DE AFUERA, NO FIJARSE, COMO UNA PELICULAS, EL VE TODO, LA TRINIDAD SE DELEITA COMO UN CINE QUE VEN, ELLOS GOZANDO DICEN MIREN ESA CRIATURA HACEN LO QUE HACEMOS, ELLA ESTA CREANDO, JESUS ESTA NACIENDO, JESUS ESTA PERDONANDO, ME DAN A MI COMO SI YO LO HICIERA  YO TENGO LA VIDA MISMA DE DIOS, EL QUERER DIVINO SON TODOS LOS ATRIBUTOS DE DIOS SUMERGIDOS EN EL MAR INMENSO DE SU AMOR MOVIDOS POR SU VD EL  QUERER HUM SON MIS ATRIBUTOS Y MIS MISERIAS, PERO SALE DEL AMOR DIOS MI VIDA ESTA HECHA DE TODO LO QUE QUIERO, MIS OBRAS NO ESTAN AFUERA, VIDA ES EL MOVIMIENTO, TENGO QUE CONOCER MI ESPIRITU, AHI ESTA LA VIDA, MI CUERPO CONCURRRE A LLEVAR LA ACCION DEL ALMA , MI AMA ESTA MUY DEBILITADA, NO PUEDE LEVANTARSE, NECESITA EJERCICIO corresponderme por todos, y con sumo contento mío lo veo ante Mí desde el primer instante en el que hice salir la Creación, y dejando atrás a todos se pone delante a todos como si fueras la primera creada por Mí, en la cual no existe ninguna ruptura de voluntad entre tú y Yo, tal como habría querido al primer hombre, y me da el honor, la gloria, el amor, como si la Creación no hubiera salido de mi Voluntad.  ¡Qué gusto, qué contento siento!  Tú no puedes comprenderlo, el orden de la Creación me viene restituido, las armonías, las alegrías se unen.  Veo esta voluntad humana obrante en Mí en la luz del sol, sobre las olas del mar, en el centelleo de las estrellas, sobre todo, y me da la gloria de todos los bienes que estas cosas creadas dan al hombre.  ¡Qué felicidad!  Me semeja en todo, con esta diferencia, que Yo soy un punto solo, y tú poco a poco, conforme obras, piensas, hablas, amas en mi Querer, así tomas más lugar y en él formas partos divinos”.VE EN MI VH VE SU QUERER OBRANTE EN MI, EL VE QUE ESE OBRAR, CADA VEZ Q ME MUEVO, ME PARO, RESPITO, UN PARTO, RESPITO, VIDAS DIVINAS


COMO SE LO QUE DIOS QUIERE? DARLE VIDA EN DIVNA VOLUNTAD DIOS QUIERE QUE YO HABLE, VENGA, BAÑE, LE ESTOY DANDO VIDA A SU DV, EN ESO QUE YO QUIERO, ESTA PUESTO EL QUERER DIVINO, QUE HA PUESTO PARA QUE YO QUIERO

CUAL ES MI INTENCION? SI BUSCO UNA INTENCION QUE AGRADE A DIOS, ES VH,

EJEMPLO YO SOY BERNARDITA, SOY BUENA, MALA, ESTUDIE, TUVE ERRORES, SE TODO DE MI , MAMA, SOY QUIEN SOY,TENGO UNA HIJA, SEGURA QUE ES MI HIJA, PERO ELLA NO SOY YO,POR SU TEMPERAMENTO, RESULTA QUE UN DIA ME DICE SERA POSIBLE, QUE TU SEAS YO, NO MAMA NO ES TAN IMPOSIBLE, QUE PIENSES COMO YO PIENSO Y TODO LO DEMAS, YO PUEDO QUITARTE TODO, QUE YA NO EXISTAS,VAS A SER UNA COPIA MIA EXACTA, LISTO HIJA, AQUI ESTOY,PERO MAMA PARA PODER DARTE TODO TODO LO QUE SIENTO, TU TIENES QUE MOVER TODO LO QUE TENGO, PARA QUE HAGAS VIDA, EL MOTORCITO, PERO ES MI VOLUNTAD, LLEGA EL MARIDO, DICE HOLA, BERNARDITA, PERO MI MAMA YA NO EXISTE, PORQUE MI HIJA TIENE TODO LO MIO, MI MAMA ESTA HACIENDO MI QUERER, MI MAMA MIRA LO QUE YO MIRO, ESA SOY YO, MI MAMA QUIERA LO QUE YO QUIERA, A MI HIJA NO LE INTERESA LO QUE HACE X FUERA, ESTOY HACIENDO LO QUE ELLA QUIERE, HAGO TODO LO QUE ELLA QUIERE.

NO IMPORTA SI TE GUSTA O NO ME GUSTA , LO DEJO

ES UN INTERCAMBIO, DIOS PONE TODO EN MI.

DAR VIDA A LA VIDA DIVINA  EN TODO LO QUE HAGO, TODO, LO MUY YA NO EXISTE

LAS HORAS DE LA PASION ES UN LIBRO DE APRENDIZAJE, NO DE MEDITACION, APRENDER A VIVIR EN DV,

SE PRESENTA UNA CIRCUNSTANCIA, CON UNA PERSONA MUY ENOJADA, HUMILLANDO, ENTONCES QUIEN SE VA A PONER EN FRENTE, TE PONES ALLI, JESUS PERMITE PARA JESUS REPETIR SU VIDA EN MI

JESUS NO MIRABA EL INSULTO, MIRABA EL RESULTADO DE EL INSULTO, UNIDO  AL PADRE REPARABA TODOS LOS INSULTOS, LAS HUMILLACIONES, REHACIA Y LE DABA TODA LA GLORIA AL PADRE


+  +  +  +

PRIMERO LA VOLUNTAD

02:56

HUMANA OBRANDO EN LA SUYA A VECES HEMOS

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ENTENDIDO MAL CUANDO JESÚS NOS HABLA DE

03:05

QUITAR NUESTRA VOLUNTAD Y PENSAMOS QUE

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ES LA DIVINA VOLUNTAD LA QUE TIENE QUE

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VENIR A OBRAR EN NOSOTROS INCLUSO

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AQUELLA METODOLOGÍA QUE JESÚS NOS DA

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PARA EMPEZAR NOS ACOSTUMBRAR DEBEN

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DIVINA VOLUNTAD A HACER ESTO EN MÍ ES

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UNA FORMA DE IRNOS HACIENDO QUE NOS

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OLVIDEMOS DE NOSOTROS PERO ES Y

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OLVIDARNOS DE NOSOTROS NO ES OLVIDARME

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DE MI SER SINO DE MIS INTENCIONES SÓLO

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QUE DEBE DESAPARECER EN NOSOTROS ES TODO

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ACTO VOLITIVO NUESTRO O SEA QUE LLEVA

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COMO FINALIDAD UNA UNA FINALIDAD TOTAL Y

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ABSOLUTAMENTE HUMANA SIN TOMAR EN CUENTA

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LA PARTE DIVINA

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CUANDO JESÚS NOS HABLA DE VIVIR EN SU

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VOLUNTAD ES SU DIVINA VOLUNTAD SE PODRÍA

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PROVEYÉNDONOS DE TODO LO SUYO PARA QUE

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AHORA NUESTRA VOLUNTAD OBRANDO OBRANDO

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PERO HOMBRE CON LO SUYO ARRASTRE LA

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DIVINA VOLUNTAD A MOVERSE Y ENTONCES ES

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NUESTRA VOLUNTAD LA QUE ESTÁ LLEVANDO A

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CABO EL ACTO POR ESO ES ESTO ES NUESTRA

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VOLUNTAD LA VOLUNTAD HUMANA OBRANTE EN

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LA VOLUNTAD DIVINA EN OTRA LECTURA DICE

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EL TRIUNFO DE DIOS ES EL CUANDO EL

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GÉNERO HUMANO ACTÚE EN EL DIVINO

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DIEGO ES COMO SI TUVIÉRAMOS UNA LLAVE

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PARA ENCENDER UN COCHE Y SABEMOS TODOS

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LOS MOVIMIENTOS DEL COCHE Y LO

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ENCENDEMOS Y AHORA ESA LLAVE YA NO VA A

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PRENDER EL COCHE AHORA VA A PRENDER UNA

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NAVE QUE VA A MARTE

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YA NO ES LO MISMO

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ES SIMPLEMENTE ENTENDER QUE NUESTRA

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VOLUNTAD ES

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YO SIEMPRE LO HE PUESTO COMO UN TEXTO

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COMO UN PEQUEÑO GENERADOR

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Y LA VOLUNTAD DIVINA ES UN TRANSFORMADOR

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ENTONCES NUESTROS GENERADORES GENERA

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PERO GENERA MUY POQUITA CORRIENTE O UNA

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PILA PARA QUE SEA MÁS ENTENDIBLE ES UNA

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PILA PERO QUE TIENEN POCA CORRIENTE PARA

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LE ALCANZA PARA HACER SUS OBRAS NORMALES

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LAS QUE HEMOS HECHO SIEMPRE Y POR ESO ES

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QUE DECIMOS PUENTES LAS PILAS PERO NO

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TENEMOS LA POSIBILIDAD DE HACER GRANDES

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OBRAS

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2 LA DIVINA VOLUNTAD ES EL TRANSFORMADOR

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QUE ME DICE QUIERES OBRAR COMO BRILLO

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QUIERES HACER LAS OBRAS QUE HAGO YO DE

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ACUERDO DAME TU CORRIENTE YO LA

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TRANSFORMÓ Y YO LA SACÓ EL TRANSFORMADOR

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SIN LA PILA

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Y NO TIENE FUNCIÓN LA PILA SIN EL

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TRANSFORMADOR TIENE FUNCIONES PERO MUY

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MUY PEQUEÑAS PERO SI SE UNEN AHORA LA

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PILA MUEVE AL TRANSFORMADOR Y EL

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TRANSFORMADOR SACA OBRAS INMENSAS PERO

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SANZ DE LA PILA Y SON DEL TRANSFORMADOR

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NO SON DE UNO O DE OTRO SINO DE LOS DOS

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ASÍ QUE EL TRIUNFO DE DIOS LO QUE A ÉL

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JESÚS LE AGRADA ES NUESTRA VOLUNTAD

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OBRANDO EN LA SUYA OBRANDO EN ESE

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TRANSFORMADOR PONIENDO LO NUESTRO PARA

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MOVER LO SUYO



14-67

Octubre 19, 1922


Por cuantos efectos y valores se conocen, tanto más se recibe del Querer

Divino.  Espera de Jesús por tantos siglos para hacer conocer su Querer.

(1)Continúo estando toda abandonada en los brazos de mi dulce Jesús, me sentía toda inmersa en su Santísimo Querer, en el cual me encontraba como en el centro.  Entonces al venir Jesús me ha dicho:


(2) “Hija mía, mi Humanidad vivía como en el centro del Sol Eterno de mi Voluntad Divina, y de este centro partían rayos que llevando con ellos mi inmensidad envolvían todo y a todos, y mi obrar, partiendo de este centro se encontraba como en acto por cada acto de criatura, cada palabra como en acto por cada palabra, cada pensamiento como en acto por cada pensamiento, y así de todo lo demás, y conforme descendía, como un solo acto volvía a subir a su centro, llevando consigo todos los actos humanos para rehacerlos, para reordenarlos según como quería mi Padre, así que sólo porque mi Humanidad vivía en el centro del Querer Eterno pudo abrazar a todos como un acto solo, para cumplir con decoro y digna de Mí la obra de la Redención, de otra manera habría sido una obra incompleta y no digna de Mí.  Y así como la ruptura de la voluntad humana con la Divina fue todo el mal del hombre, así la unión estable de la voluntad de mi Humanidad con la Divina debía formar todo su bien, y esto sucedía en Mí como connaturalmente.  Mira el sol, ¿qué cosa es?  Es un globo de luz, y esta luz la difunde igualmente a derecha, a izquierda, adelante, atrás, arriba, abajo, por doquier; la luz de tantos siglos atrás es la de hoy, nada ha cambiado, ni luz, ni calor, y la luz de hoy será la del fin de los siglos; si tuviera razón podría decir todos los actos humanos, es más, los tendría en sí como propiedad suya, habiendo sido él vida, efecto y causa de cada acto, y esto como cosa connatural para él.  Ahora, todo esto sucede al alma que vive en el centro de mi Querer, ella abraza a todos y ninguno se le escapa, hace por todos y nada omite, junto Conmigo no hará otra cosa que expandirse a derecha y a izquierda, adelante y atrás, pero en modo simple y connatural, y conforme obra en mi Querer hace el giro de todos los siglos, y a todos los actos humanos los eleva en su acto en modo divino, por virtud de mi Voluntad.


(3) Escucha hija mía, regenerada en mi Supremo Querer, lo que quiero hacer de ti y en ti, lo que hacía mi Humanidad en la Divina Voluntad quiero repetirlo, pero quiero tu querer unido junto, a fin de que repita junto Conmigo lo que hacía y hago aún.  En mi Querer están todos los actos que hizo mi Humanidad, tanto externos como internos; de los actos externos más o menos se sabe lo que Yo hice, y la criatura, queriendo, se puede unir junto Conmigo y tomar parte en aquel bien que hice, y Yo siento el contento porque veo mi bien como multiplicado en medio de las criaturas en virtud de la unión que forman Conmigo; mis actos son puestos como en un banco y Yo recibo los intereses. En cambio, de los actos internos que hizo mi Humanidad en la Divina Voluntad por amor de todos, poco o nada se sabe de ellos, y la criatura no conociendo ni la potencia de este Querer, ni cómo mi alma obraba en Él, ni lo que hice, ¿cómo podrá unirse Conmigo para tomar parte de aquel bien?  El conocimiento lleva consigo el valor, los efectos, la vida de aquel bien.  Un objeto tanta utilidad produce por cuanto se conoce, y muchas veces sucede que dos objetos que contienen el mismo valor, uno que conoce el valor de más, vendiéndolo gana más; otro que no tiene aquel conocimiento lo vende en menos.  Cuántas cosas hace el conocimiento, muchos se hacen ricos porque tienen cuidado de conocer las cosas; otros se encuentran en las mismas circunstancias, pero porque no conocen bien las cosas son pobres.  Ahora, queriéndote junto Conmigo también en mis actos internos que hacía mi Humanidad en este Querer Supremo, es justo que te haga conocer los méritos, el valor, los efectos, la potencia, el modo que tiene este mi Querer, y según te los voy manifestando, abro entre tú y Yo la participación de lo que te hago conocer, de otra manera, ¿para qué decírtelo?  ¿Tal vez para darte una simple noticia?  No, no, cuando Yo hago conocer es porque quiero dar, así que cuantos valores y efectos conoces, tanto te he dado.  Por eso ve el gran bien que quiero hacer, no sólo a ti sino también a los demás, porque conforme se haga camino este conocimiento del vivir en mi Querer, será amado de más, y el amor absorberá en ellos todo el bien que el conocimiento, como madre fecunda les ha dado a luz.  Yo no soy el Dios aislado, no, quiero a la criatura junto Conmigo, mi eco debe resonar en el suyo y el suyo en el mío y hacer de los dos uno solo; y si he esperado tantos siglos para hacer conocer mi Querer obrante en la criatura, y el suyo obrante en el mío, casi elevándolo a mi mismo nivel, ha sido porque debía preparar, disponer a las criaturas a pasar de los conocimientos menores a los mayores, debía hacer como un maestro que debía enseñar las vocales, las consonantes, después pasar a las composiciones.  Hasta ahora no se sabía otra cosa de mi Voluntad que las vocales y las consonantes, era necesario que pasara a las composiciones, y esto me desarrollará la Vida de mi Voluntad.  La primera composición la quiero de ti, si eres atenta la desarrollarás bien, de modo que me darás el honor de un tema que te ha dado tu Jesús, el tema más noble, el tema del Querer Eterno, que me traerá la gloria más grande, que formando la conexión con las criaturas hará conocer nuevos horizontes, nuevos cielos y nuevos excesos de mi Amor.


(4)Mira, en  mi Querer Supremo están todos mis actos internos que hizo mi Humanidad, como en expectativa para salir como mensajeros para ponerse en camino.  Estos actos han sido hechos para las criaturas y quieren darse y hacerse conocer; y no dándose se sienten como aprisionados, y piden, suplican, que mi Querer los haga conocer para poder dar el bien que ellos contienen.  Me encuentro en las condiciones de una pobre madre, que por largo tiempo tiene su parto en su seno, y que habiendo llegado el tiempo de hacerlo salir, si no lo hace sufre espasmos, se duele, y no teniendo en cuenta su propia vida, a cualquier costo quiere hacer salir fuera su parto; las horas, los días de retraso le parecen años y siglos, todo lo ha hecho y dispuesto, no queda otra cosa que hacerlo salir.  Así soy Yo, más que madre por tantos siglos he contenido en Mí, más que parto, todos mis actos humanos hechos en la santidad del Querer Eterno, para darlos a la criatura, y conforme se den elevarán los actos humanos de la criatura a actos divinos, y la adornarán con las más variadas bellezas, haciéndola vivir con la Vida de mi Voluntad, dándole el valor, los efectos, los bienes que mi Querer posee.  Por eso, más que madre sufro los espasmos, los dolores, ardo porque quiero hacer salir este parto de mi Voluntad; el tiempo ha llegado, no queda otra cosa que encontrar a quien debe recibir el primer parto, para continuar con los otros partos en las otras criaturas.  Por eso te digo, sé atenta, agranda tu corazón para poder recibir todo el valor, los efectos, el conocimiento que mi Querer contiene, para poder poner en ti el primer parto.  Cuánta alegría me darás, serás el principio de mi felicidad en la tierra; el querer humano, podría decir, me ha vuelto infeliz en medio a las criaturas, y mi Voluntad obrante en la criatura me restituirá mi felicidad”.

+  +  +  +

 

14-68

Octubre 24, 1922

El Divino Querer abre las corrientes entre el Cielo y la

tierra y hace en el alma el depósito de los bienes celestiales.

(1)Mi siempre amable Jesús continúa hablándome de su Santísimo Querer, me parece un verdadero maestro, que mientras parece que no tiene ya nada más que enseñar a su discípulo, es sólo un descanso que toma para poder dar lecciones más sublimes, para raptar la atención del muchacho y conseguir más amor y veneración.  Entonces al venir me ha dicho:


(2)“Hija mía, cuántos prodigios contiene mi Querer Supremo obrante en la criatura, conforme el alma hace entrar en ella este Santo Querer, y ella entra en Él, y lo hace obrar en todo, aun en las más pequeñas cosas, se establece la corriente entre el Querer obrante en las Tres Divinas Personas y su mismo Querer obrante en la criatura; así que si aman o quieren dar amor, encuentran dónde depositar este amor, porque en un punto de la tierra está su Querer obrante en la criatura, que puede recibir este amor, y que subiendo de nuevo hasta el seno de la Divinidad, su Querer como dividido en dos, en la criatura y en la Divinidad, mientras es siempre uno, le llevará la correspondencia de su amor en modo divino por parte de la criatura; y he aquí que el amor eterno se pone en corriente entre el Cielo y la tierra, desciende y asciende sin ningún obstáculo pues hay quien puede recibir el depósito, su mismo Querer obrante en la criatura será celoso de hacerle custodia.  Así si mi Divinidad quiere hacer salir de sí su belleza, sus verdades, su potencia, sus gracias infinitas, tiene dónde hacer el depósito, en su mismo Querer obrante en la criatura.  La corriente está abierta, mi Querer mantendrá la batuta en custodiar celosamente mi belleza, mis verdades, mi potencia, y de hacerme los agradecimientos por mis gracias infinitas.  Entonces no quedaré más defraudado en nada, estaré en perfecta armonía entre mi Querer obrante en la criatura y el del Cielo; cuántas cosas mías haré conocer de más.  Mi amor sofocado quedará libre cuando haya formado mi depósito, y las corrientes entre el Cielo y la tierra estarán siempre abiertas”.

miércoles, 18 de agosto de 2021

DECIMOCTAVA HORA DE LAS 10 A LAS 11 DE LA MAÑANA JESÚS TOMA LA CRUZ Y SE DIRIGE AL CALVARIO DONDE ES DESNUDADO.


Gracias te doy, oh Jesús, por llamarme a la unión contigo
por medio de la oración, y tomando tus pensamientos, tu
lengua, tu corazón y fundiéndome toda en tu Voluntad y en tu
amor, extiendo mis brazos para abrazarte y apoyando mi
cabeza sobre tu corazón empiezo:
Mi Jesús, amor insaciable, veo que no te das paz, siento tus
desvaríos de amor, tus dolores; el corazón te late con fuerza y
en cada latido siento explosiones, torturas, violencias de amor,
y Tú, no pudiendo contener el fuego que te devora, te afanas,
gimes, suspiras, y en cada gemido te oigo decir: «¡Cruz!»
Cada gota de tu sangre repite: «¡Cruz!» Todas tus penas, en
las cuales como en un mar interminable Tú nadas dentro,
repiten entre ellas: «¡Cruz!» Y Tú exclamas:
«¡Oh cruz amada y suspirada, tú sola salvarás a mis hijos, y
Yo concentro en ti todo mi amor!»
Segunda coronación de espinas
Entre tanto, tus enemigos te hacen reentrar en el pretorio, te
quitan la púrpura queriendo ponerte de nuevo tus vestidos.
¡Pero ay, cuánto dolor! ¡Me sería más dulce el morir que verte
sufrir tanto! ¡La vestidura se atora en la corona y no pueden
sacártela por arriba, así que con crueldad jamás vista te
arrancan todo junto, vestidos y corona!
A tan cruel tirón muchas espinas se rompen y quedan
clavadas en tu santísima cabeza; la sangre a ríos te llueve y es
tanto tu dolor, que gimes; pero tus enemigos no tomando en
cuenta tus torturas, te ponen tus vestiduras y de nuevo vuelven
a ponerte la corona oprimiéndola fuertemente sobre tu cabeza,
y hacen que las espinas te lleguen a los ojos, a las orejas, así
que no hay parte de tu santísima cabeza que no sienta los
pinchazos de ellas.
Es tanto tu dolor que vacilas bajo esas manos crueles, te
estremeces de pies a cabeza y entre atroces espasmos estás a
punto de morir, y con tus ojos apagados y llenos de sangre,
con trabajos me miras para pedirme ayuda en medio de tanto
dolor.
180
Mi Jesús, Rey de los dolores, deja que te sostenga y te
estreche a mi corazón. Quisiera tomar el fuego que te devora
para incinerar a tus enemigos y ponerte a salvo, pero Tú no
quieres porque las ansias de la cruz se hacen más ardientes y
quieres inmolarte ya sobre ella, aun para bien de tus mismos
enemigos. Pero mientras te estrecho a mi corazón, Tú
estrechándome al tuyo me dices:
«Hija mía, hazme desahogar mi amor, y junto conmigo
repara por aquellos que hacen el bien y me deshonran. Estos
judíos me visten con mis ropas para desacreditarme
mayormente ante el pueblo, para convencerlo de que Yo soy
un malhechor. Aparentemente la acción de vestirme era buena,
pero en sí misma era mala. Ah, cuántos hacen obras buenas,
administran sacramentos, los frecuentan pero con fines
humanos e incluso perversos, pero el bien mal hecho lleva a la
dureza; Yo quiero ser coronado una segunda vez, con dolores
más atroces que en la primera, para romper esta dureza y así,
con mis espinas, atraerlos a Mí.
Ah, hija mía, esta segunda coronación me es mucho más
dolorosa, la cabeza me la siento nadando entre espinas, y en
cada movimiento que hago o golpe que me dan, tantas
muertes crueles sufro. Reparo así la malicia de las ofensas,
reparo por aquellos que en cualquier estado de ánimo en que
se encuentren, en vez de pensar en la propia santificación se
disipan y rechazan mi Gracia, y regresan a darme espinas más
punzantes, y Yo soy obligado a gemir, a llorar con lágrimas de
sangre y a suspirar por su salvación. ¡Ah! ¡Yo hago todo por
amarlas, y las criaturas hacen de todo para ofenderme! Al
menos tú no me dejes solo en mis penas y en mis
reparaciones».
Jesús toma la cruz
Destrozado bien mío, contigo reparo, contigo sufro, pero veo
que tus enemigos te precipitan por las escaleras, el pueblo con
furor y ansias te espera; ya te hacen encontrar preparada la
cruz, que con tantos suspiros buscas, y Tú con amor la miras y
con paso decidido te acercas a abrazarla, pero antes la besas,
y corriéndote un estremecimiento de alegría por tu santísima
Humanidad, con sumo contento tuyo vuelves a mirarla y mides
su largo y su ancho.
En ella estableces la porción para todas las criaturas, las
dotas suficientemente para vincularlas a la Divinidad con nudo
de nupcias y hacerlas herederas del Reino de los Cielos; 
181
después, no pudiendo contener el amor con el cual las amas,
vuelves a besar la cruz y le dices:
«Cruz adorada, finalmente te abrazo; eras tú el suspiro de mi
corazón, el martirio de mi amor, pero tú, oh cruz, tardaste hasta
ahora, mientras mis pasos siempre se dirigían hacia ti. Cruz
santa, eras tú la meta de mis deseos, la finalidad de mi
existencia acá abajo, en ti concentro todo mi Ser; en ti pongo a
todos mis hijos y tú serás su vida y su luz, su defensa, su
custodia, su fuerza.
Tú los ayudarás en todo y me los conducirás gloriosos al
Cielo. Oh cruz, cátedra de sabiduría, sólo tú enseñarás la
verdadera santidad, sólo tú formarás los héroes, los atletas, los
mártires, los santos. Cruz bella, tú eres mi trono y debiendo Yo
partir de la tierra, tú permanecerás en lugar mío; a ti te entrego
en dote a todas las almas. A ti las confío para que me las
custodies y me las salves».
Y diciendo esto, ansioso te la haces poner sobre tus
santísimos hombros. Ah mi Jesús, la cruz para tu amor es
demasiado ligera, pero al peso de la cruz se une el de nuestras
enormes e inmensas culpas, enormes e inmensas cuanto es la
extensión de los cielos, y Tú, quebrantado bien mío, te sientes
aplastar bajo el peso de tantas culpas, tu alma se horroriza
ante la vista de ellas y siente la pena de cada culpa; tu
santidad queda turbada ante tanta fealdad, y por esto poniendo
la cruz sobre tus hombros, vacilas, jadeas, y de tu santísima
Humanidad brota un sudor mortal.
Ah, amor mío, no tengo ánimo para dejarte solo, quiero
dividir junto contigo el peso de la cruz, y para aliviarte el peso
de las culpas me estrecho a tus pies; quiero darte a nombre de
todas las criaturas: Amor por quien no te ama, alabanzas por
quien te desprecia, bendiciones, agradecimientos, obediencia
por todas.
Declaro que en cualquier ofensa que recibas, yo quiero
ofrecerte toda yo misma para repararte, hacer el acto opuesto
a las ofensas que las criaturas te hacen y consolarte con mis
besos y mis continuos actos de amor.
Pero veo que soy demasiado miserable, tengo necesidad de
Ti para poderte reparar de verdad, por eso me uno a tu
santísima Humanidad, y junto a Ti uno mis pensamientos a los
tuyos para reparar mis pensamientos malos y los de todos; uno
mi boca a la tuya para reparar las blasfemias y las malas
conversaciones; uno mi corazón al tuyo para reparar las
inclinaciones, los deseos y los afectos malos; en una palabra,
quiero reparar todo lo que repara tu santísima Humanidad, 
182
uniéndome a la inmensidad de tu amor por todos y al bien
inmenso que haces a todos.
Pero no estoy contenta aún, quiero unirme a tu Divinidad y
perder mi nada en Ella, y así te doy el todo: Te doy tu amor
para confortar tus amarguras; te doy tu corazón para
reconfortarte por nuestras frialdades, incorrespondencias,
ingratitudes y poco amor de las criaturas; te doy tus armonías
para aliviarte el oído de las blasfemias que le llegan; te doy tu
belleza para reconfortarte de las fealdades de nuestras almas
cuando nos ensuciamos en la culpa; te doy tu pureza para
aliviarte por las faltas de rectitud de intención, y por el fango y
podredumbre que ves en tantas almas; te doy tu inmensidad
para aliviarte de las estrecheces voluntarias donde se meten
las almas; te doy tu ardor para quemar todos los pecados y
todos los corazones, a fin de que todos te amen y ninguno más
te ofenda; en suma, te doy todo lo que Tú eres para darte
satisfacción infinita, amor eterno, inmenso e infinito.
La vía dolorosa al calvario
Mi pacientísimo Jesús, veo que das los primeros pasos bajo
el peso enorme de la cruz, y yo uno mis pasos a los tuyos y
cuando Tú, débil, desangrado y vacilante estés por caer, yo
estaré a tu lado para sostenerte, pondré mis hombros bajo la
cruz para dividir junto contigo el peso de ella. Tú no me
desdeñarás, sino acéptame como tu fiel compañera.
Oh Jesús, me miras y veo que reparas por aquellos que no
llevan con resignación su propia cruz, sino que maldicen, se
irritan, se suicidan y cometen homicidios; y Tú impetras para
todos amor y resignación a la propia cruz; pero es tanto tu
dolor, que te sientes como destrozar bajo la cruz.
Jesús cae por primera vez
Son apenas los primeros pasos que das y ya caes bajo de
ella, y al caer te golpeas en las piedras, las espinas se clavan
más en tu cabeza, mientras que todas tus llagas se abren y
sangran nuevamente; y como no tienes fuerzas para
levantarte, tus enemigos, irritados, a patadas y con empujones
tratan de ponerte en pie.
Caído amor mío, deja que te ayude a ponerte en pie, te
bese, te limpie la sangre y junto contigo repare por aquellos
que pecan por ignorancia, por fragilidad y debilidad, y te ruego
que des ayuda a estas almas.
183
Jesús encuentra a su Madre Santísima
Vida mía, Jesús, tus enemigos haciéndote sufrir penas
inauditas, han logrado ponerte en pie, y mientras caminas
vacilante oigo tu respiro afanoso, tu corazón late más fuerte y
nuevas penas te lo traspasan intensamente, sacudes la cabeza
para quitar de tus ojos la sangre que los llena, y ansioso miras.
Ah mi Jesús, he entendido todo, es tu Mamá que como
gimiente paloma va en tu busca, quiere decirte una última
palabra y recibir una última mirada tuya, y Tú sientes sus
penas, su corazón lacerado en el tuyo, y enternecido y herido
por vuestro común amor la descubres, que abriéndose paso a
través de la muchedumbre, a cualquier costo quiere verte,
abrazarte y darte el último adiós.
Pero Tú quedas aún más traspasado al ver su palidez mortal
y todas tus penas reproducidas en Ella por la fuerza del amor.
Y si Ella continúa viviendo es sólo por un milagro de tu
Omnipotencia. Ya diriges tus pasos al encuentro de los suyos,
pero con trabajo podéis intercambiar las miradas.
¡Oh dolor del corazón de ambos! Los soldados lo advierten y
con golpes y empujones impiden que Madre e Hijo se den el
último adiós, y es tan grande la angustia de los dos, que tu
Mamá queda petrificada por el dolor y casi está por sucumbir;
el fiel Juan y las piadosas mujeres la sostienen, mientras Tú de
nuevo caes bajo la cruz.
Jesús cae por segunda vez
Entonces tu doliente Mamá, lo que no hace con el cuerpo
porque se ve imposibilitada lo hace con el alma, entra en Ti,
hace suyo el Querer del Eterno y asociándose en todas tus
penas te hace el oficio de Mamá, te besa, te repara, te cura, y
en todas tus llagas derrama el bálsamo de su doloroso amor.
Mi Penante Jesús, también yo me uno con la traspasada
Mamá, hago mías todas tus penas y en cada gota de tu
sangre, en cada una de tus llagas quiero hacerte de mamá, y
junto con Ella y contigo reparo por todos los encuentros
peligrosos y por aquellos que se exponen a las ocasiones de
pecar, o que obligados a exponerse por la necesidad quedan
atrapados por el pecado.
Tú entre tanto gimes caído bajo la cruz, los soldados temen
que mueras bajo el peso de tantos martirios y por la pérdida de
tanta sangre; no obstante esto, a fuerza de latigazos y patadas,
con dificultad llegan a ponerte de pie. Así reparas las repetidas 
184
caídas en el pecado, los pecados graves cometidos por toda
clase de personas y ruegas por los pecadores obstinados, y
lloras con lágrimas de sangre por su conversión.
La llaga del hombro
Quebrantado amor mío, mientras te sigo en las
reparaciones, veo que no te sostienes bajo el peso enorme de
la cruz. Ya tiemblas todo, las espinas a los continuos golpes
que recibes penetran siempre más en tu santísima cabeza, la
cruz por su gran peso se hunde en tu hombro formando una
llaga tan profunda que descubre los huesos, y a cada paso me
parece que mueres, y por lo tanto te ves imposibilitado para
seguir adelante.
Pero tu amor que todo puede te da la fuerza, y conforme
sientes que la cruz se hunde en tu hombro, reparas por los
pecados escondidos, que no siendo reparados acrecientan la
crudeza de tus dolores. Mi Jesús, deja que ponga mi hombro
bajo la cruz para aliviarte, y contigo reparo todos los pecados
ocultos.
El Cirineo carga la cruz de Jesús
Pero tus enemigos, por temor de que Tú mueras bajo la
cruz, obligan al Cireneo a ayudarte a llevar la cruz, el cual, de
mala gana y refunfuñando, no por amor sino por fuerza te
ayuda. Y entonces en tu corazón hacen eco todos los lamentos
de quien sufre, las faltas de resignación, las rebeliones, los
enojos y los desprecios en el sufrir; pero mucho más quedas
herido al ver que las almas consagradas a Ti, a quienes llamas
por compañeras y ayudas en tu dolor te huyen, y si Tú las
estrechas a Ti con el dolor, ah, ellas se desvinculan de tus
brazos para ir en busca de placeres y así te dejan solo para
sufrir.
Mi Jesús, mientras reparo contigo te ruego que me estreches
entre tus brazos, y tan fuerte que no haya ninguna pena que Tú
sufras de la cual no tome parte, para transformarme en ellas y
para compensarte por el abandono de todas las criaturas.
Fatigado Jesús mío, con trabajo caminas y todo encorvado,
pero veo que te detienes y tratas de mirar. Corazón mío, pero,
¿qué pasa? ¿Qué quieres? Ah, es la Verónica, que sin temor a
nada, valientemente con un paño te limpia el rostro todo
cubierto de sangre, y Tú se lo dejas estampado en señal de
gratitud.
185
Generoso Jesús mío, también yo quiero enjugarte, y no con
un paño, sino que quiero ofrecerte todo mi ser para darte alivio,
quiero entrar en tu interior, y darte, oh Jesús, latidos por
latidos, respiros por respiros, afectos por afectos, deseos por
deseos; lo que quiero decir es que quiero arrojarme en toda tu
santísima inteligencia, y haciendo correr todos estos latidos,
respiros, afectos y deseos en la inmensidad de tu Voluntad,
intento multiplicarlos al infinito.
Quiero, oh mi Jesús, formar olas de latidos, para hacer que
ningún latido malo repercuta en tu corazón, y así, endulzar
todas las internas amarguras de tu corazón. Intento formar olas
de deseos y de afectos, para alejar todos los deseos y afectos
malos que pudieran, mínimamente entristecer tu corazón.
Intento también, oh mi Jesús, formar olas de respiros y de
pensamientos, para alejar cualquier respiro o pensamiento que
pudiera, mínimamente desagradarte. Me estaré haciendo
guardia, oh Jesús, a fin de que nada que pudiera afligirte,
pueda acercársete, y agregue a tus penas internas otras
amarguras.
Oh, mi Jesús, haz que todo mi interior nade en la
inmensidad del tuyo, así podré encontrar amor suficiente, y
voluntad inmensa, para impedir que entre en tu interior amor
malo, ni voluntad que pudiera desagradarte.
Oh mi Jesús, para estar más segura te suplico que selles
con tus pensamientos los míos, con tu Voluntad la mía, con tus
deseos los míos, con tus afectos y con tus latidos los míos, a
fin de que sellados por los tuyos, no tomen vida sino sólo de Ti.
Te ruego aún, oh mi Jesús, que aceptes mi pobre cuerpo
hecho pedazos por amor tuyo, reducido en pequeñísimas
partículas, las que pondré sobre cada una de tus llagas.
Sobre aquella llaga, oh Jesús, que te da dolor por las tantas
blasfemias, es mi intención que estas partículas de mi cuerpo,
te digan siempre: “te bendigo”.
Sobre aquella llaga que te causa dolor por las tantas
ingratitudes, intento poner una porción de mi cuerpo roto, para
atestiguarte mi gratitud, por mí, y por todos.
Sobre aquella llaga, oh Jesús, que tanto te hace sufrir por
las frialdades y ausencias de amor, intento poner tantas
partículas de mi carne lacerada, que te digan siempre: “te amo,
te amo, te amo”.
Sobre aquella llaga que te da dolor por las tantas
irreverencias y falta de estima hacia tu Persona, intento poner
un pedazo de mí misma, deshecha por amor tuyo, que te diga
siempre: “Te adoro, te adoro, te adoro”.
186
Oh mi Jesús, quiero difundirme en todo, y en aquellas llagas
exacerbadas por las tantas incredulidades, es mi intención que
los pedazos de mi cuerpo te digan siempre: “Creo, creo en Ti,
oh mi Jesús, Dios mío, y en tu santa Iglesia, e intento dar mi
vida para atestiguarte mi Fe”.
Oh, mi Jesús, me sumerjo en la inmensidad de tu Querer, y
tomándolo, quiero suplir por todos, pedirte las almas de todos
para encerrarlas en tu Voluntad.
Oh mi Jesús, me queda aún mi sangre, la que quiero verter,
como bálsamo y como un calmante sobre tus llagas para
endulzarte, de modo de poderte sanar del todo.
Intento aún, oh Jesús, hacer correr mis pensamientos en el
corazón de cada uno de los pecadores, para corregirlo
continuamente, a fin de que no ose ofenderte, y te ruego con
las voces de tu sangre, a fin de que todos se rindan ante mis
pobres oraciones, y así podré llevarlos a tu corazón.
Otra gracia, oh Jesús, te pido, que en todo lo que vea, toque
y sienta, te vea, toque y sienta siempre a Ti; y que tu santísima
imagen, y tu santísimo nombre, estén siempre impresos en
cada partícula de mi pobre ser.
Jesús consuela a las piadosas mujeres
Entre tanto los enemigos viendo mal este acto de la
Verónica, te azotan, te empujan y te hacen proseguir el
camino. Otros pocos pasos y te detienes de nuevo, pero tu
amor, bajo el peso de tantas penas no se detiene, y viendo a
las piadosas mujeres que lloran por causa de tus penas, te
olvidas de Ti mismo y las consuelas diciéndoles:
«Hijas, no lloréis por mis penas sino por vuestros pecados y
los de vuestros hijos». (Lc 23, 28)
¡Qué enseñanza sublime! ¡Cómo es dulce tu palabra! Oh
Jesús, contigo reparo las faltas de caridad y te pido la gracia de
olvidarme de mí misma para que no recuerde otra cosa que a
Ti solo.
Jesús cae por tercera vez
Pero tus enemigos, oyéndote hablar se llenan de furia, te
jalan con las cuerdas, te empujan con tanta rabia que te hacen
caer, y cayendo te golpeas en las piedras; el peso de la cruz te
oprime y te sientes morir. Deja que te sostenga y que con mis
manos resguarde tu santísimo rostro. Veo que tocas la tierra y
boqueas en la sangre; pero tus enemigos te quieren poner de 
187
pie, tiran de Ti con las cuerdas, te levantan por los cabellos, te
dan patadas, pero todo en vano.
¡Tú mueres Jesús mío! ¡Qué pena, se me rompe el corazón
por el dolor! Y casi arrastrándote te conducen al monte
calvario. Mientras te arrastran siento que reparas todas las
ofensas de las almas consagradas a Ti, que te dan tanto peso,
que por cuanto Tú te esfuerzas por levantarte te resulta
imposible. Y así, arrastrado y pisoteado llegas al calvario,
dejando por donde pasas rojas huellas de tu preciosa sangre.
Jesús desvestido y coronado de espinas por tercera vez
Aquí en el calvario nuevos dolores te esperan. Te desnudan
de nuevo y te arrancan vestidura y corona de espinas. Ah,
gimes al sentir que te arrancan las espinas de tu cabeza; y al
tiempo que te arrancan la vestidura, te arrancan también las
carnes desgarradas que están adheridas a ella. Las llagas se
abren de nuevo, la sangre corre a ríos hasta la tierra, y es tanto
el dolor que caes casi muerto.
Pero nadie se mueve a compasión por Ti, mi bien, al
contrario, con bestial furor te ponen de nuevo la corona de
espinas, te la clavan a golpes, y es tanto el tormento por las
laceraciones y por el arrancar de tus cabellos amasados en la
sangre coagulada, que sólo los ángeles podrían decir lo que
sufres, mientras horrorizados retiran sus celestiales miradas y
lloran.
Desnudado Jesús mío, permíteme que te estreche a mi
corazón para calentarte, porque veo que tiemblas y que un frío
sudor de muerte invade tu santísima Humanidad. ¡Cuánto
quisiera darte mi vida y mi sangre para sustituir a la tuya, que
has perdido para darme vida! Mientras tanto, Jesús mirándome
con sus lánguidos y moribundos ojos, parece que me dice:
¡Hija mía, cuánto me cuestan las almas! Aquí es el lugar
donde los espero a todos para salvarlos, donde quiero reparar
los pecados de aquellos que llegan a degradarse por debajo de
las bestias, y se obstinan tanto en ofenderme que llegan a no
saber vivir sin cometer pecados. Su razón queda ciega y pecan
a tontas y a locas; he aquí el por qué me coronan de espinas
por tercera vez.
Y con el desnudarme reparo por aquellos que llevan vestidos
de lujo e indecentes, por los pecados contra la modestia y por
aquellos que están tan atados a las riquezas, a los honores, a
los placeres, que de ellos se forman un dios para sus
corazones. Ah sí, cada una de estas ofensas es una muerte 
188
que siento, y si no muero es porque el Querer de mi eterno
Padre no ha decretado aún el momento de mi muerte».
Desnudado bien mío, mientras reparo contigo te ruego que
con tus santísimas manos me despojes de todo y no permitas
que ningún afecto malo entre en mi corazón, te ruego que Tú
me lo vigiles, me lo circundes con tus penas, me lo llenes de tu
amor, te ruego que mi vida no sea otra cosa que la repetición
de la tuya, y reafirma con tu bendición mi despojamiento;
bendíceme de corazón y dame la fuerza de asistir a tu dolorosa
crucifixión para quedar crucificada junto contigo.
+ + +
Reflexiones de la Decimoctava Hora (10 AM)
6-11
Diciembre 17, 1903
Continuando mi habitual estado, por pocos instantes he visto
al bendito Jesús con la cruz sobre la espalda, en el momento
de encontrarse con su Santísima Madre, y yo le he
dicho: “Señor, ¿qué cosa hizo tu Madre en este encuentro
dolorosísimo?”
Y Él: “Hija mía, no hizo otra cosa que un acto de adoración
profundísimo y simplísimo, y como el acto por cuanto más
simple, tanto más fácil para unirse con Dios, Espíritu
simplísimo, por eso en este acto se fundió en Mí y continuó lo
que obraba Yo mismo en mi interior; y esto me fue sumamente
más grato que si me hubiese hecho cualquier otra cosa más
grande, porque el verdadero espíritu de adoración consiste en
esto, que la criatura se pierda a sí misma y se encuentre en el
ambiente divino, y adore todo lo que obra Dios, y con Él se
una. ¿Crees tú que sea verdadera adoración aquella en que la
boca adora mientras la mente está en otra parte, o sea, la
mente adora y la voluntad está lejos de Mí? O bien, ¿que una
potencia me adora y las otras están todas desordenadas? No,
Yo quiero todo para Mí, y todo lo que le he dado en Mí, y éste
es el acto de culto y de adoración más grande que la criatura
puede hacerme”.
+ + +
189
6-99
Marzo 28, 1905
Entonces yo he continuado mi acostumbrado trabajo interior
sobre la Pasión, y habiendo llegado a aquel momento del
encuentro de Jesús y María en el camino a la cruz, de nuevo
se ha hecho ver y me ha dicho:
“Hija mía, también con el alma me encuentro continuamente,
y si en el encuentro que hago con el alma la encuentro en acto
de ejercitar las virtudes y unida Conmigo, me recompensa del
dolor que sufrí cuando encontré a mi Madre tan adolorida por
mi causa”.
+ + +
7-33
Julio 27, 1906
Esta mañana se hacía ver mi adorable Jesús abrazando la
cruz, y yo pensaba en mi interior cuáles habían sido sus
pensamientos al recibirla”.
Y Él me ha dicho: “Hija mía, cuando recibí la cruz la abracé
como a mi más amado tesoro, porque en la cruz dote a las
almas y las desposé Conmigo. Ahora, mirando la cruz, su
largura y anchura, Yo me alegré porque veía en ella las dotes
suficientes para todas mis esposas, y ninguna podía temer el
no poder desposarse Conmigo, teniendo Yo en mis propias
manos, en la cruz, el precio de su dote, pero con esta sola
condición, que si el alma acepta los pequeños donativos que
Yo le envío, los cuales son las cruces, como prenda de que me
acepta por Esposo, el desposorio es formado y le hago la
donación de la dote. Pero si no acepta los donativos, esto es,
no resignándose a mi Voluntad, queda todo anulado, y a pesar
de que Yo quiero dotarla no puedo, porque para formar un
esponsalicio se necesita siempre la voluntad de ambas partes,
y el alma no aceptando los donativos, significa que no quiere
aceptar el esponsalicio”.
+ + +
9-43
Septiembre 2, 1910
Estaba pensando en Jesús cuando llevaba la cruz al
calvario, especialmente cuando encontró a las mujeres, que
olvidó sus dolores y se ocupó en consolar, oír, instruir a
aquellas pobres mujeres. Cómo todo era amor en Jesús; Él 
190
tenía necesidad de ser consolado, en cambio consuela, y en
qué estado consuela, estaba todo cubierto de llagas,
traspasada la cabeza por punzantes espinas, jadeante y casi
muriendo bajo la cruz, y consuela a los demás, ¡qué ejemplo!
¡Qué vergüenza para nosotros, que basta una pequeña cruz
para hacernos olvidar el deber de consolar a los demás!
Entonces recordaba cuantas veces, encontrándome yo
oprimida por los sufrimientos o por las privaciones de Jesús
que me traspasaban, me laceraban de lado a lado mi interior, y
encontrándome rodeada de personas, Jesús me incitaba a
imitarlo en este paso de su Pasión, y yo, si bien amargada
hasta la médula de los huesos, me esforzaba en olvidarme de
mí misma para consolar e instruir a los demás. Y ahora,
encontrándome libre y exenta de tratar con personas, gracias a
la obediencia, agradecía a Jesús que no me encontraba más
en estas circunstancias; ahora siento que respiro un aire más
libre para poderme ocupar sólo de mí misma. Y Jesús
moviéndose en mi interior me ha dicho:
“Hija mía, sin embargo, para Mí era un alivio y me sentía
como restaurado, especialmente en aquellos que venían para
hacer el bien. En estos tiempos falta verdaderamente quien
infunda el verdadero espíritu interno en las almas, porque no
teniéndolo, no saben infundirlo en los demás, y las almas
aprenden a ser susceptibles, escrupulosas, ligeras, sin
verdadero fondo de desapego de todo y de todos, y esto
produce virtudes estériles, que hacen por florecer y mueren.
Algunos creen hacer progreso en las almas porque llegan a la
minuciosidad y a la escrupulosidad; pero en lugar de progreso
son verdaderos obstáculos que arruinan las almas, y mi amor
queda en ayunas en ellas. Entonces, habiéndote Yo dado
mucha luz sobre los caminos internos, y habiéndote hecho
comprender la verdad de las verdaderas virtudes y del
verdadero amor, encontrándote tú en la verdad, Yo podría por
boca tuya hacer comprender a los demás la verdad del
verdadero camino de las virtudes, y Yo por ello me sentiría
contento”.
Y yo: “Pero Jesús bendito, después del sacrificio que yo
hacía, esas personas iban diciendo chismes y habladurías, y la
obediencia justamente ha prohibido que vengan las personas”.
Y Jesús: “Esta es la equivocación, que se ponga atención a
las habladurías y no al bien que se debe hacer. También de Mí
se dijeron muchos chismes, y si hubiera puesto atención a esto
no habría cumplido la Redención del hombre, por eso se debe 
191
pensar en lo que se debe hacer, y no en lo que se dice; las
habladurías quedan a cuenta de quien las dice”.
+ + +
10-2
Noviembre 12, 1910
Estaba pensando en el bendito Jesús cuando llevaba la cruz
al calvario, especialmente cuando encontró a la Verónica, que
le ofreció el lienzo para secar su rostro bañado en sangre, y
decía a mi amable Jesús: “Amor mío, Jesús, corazón de mi
corazón, si la Verónica te ofreció el lienzo, yo no quiero
ofrecerte lienzos para secarte la sangre, sino que te ofrezco mi
corazón, mi latido continuo, todo mi amor, mi pequeña
inteligencia, el respiro, la circulación de mi sangre, los
movimientos, todo mi ser para enjugarte la sangre, y no sólo de
tu rostro sino de toda tu santísima Humanidad, intento
desmenuzarme en tantos pedazos por cuantas son tus llagas,
tus dolores, tus amarguras, las gotas de sangre que derramas,
para poner en todos tus sufrimientos, dónde mi amor, dónde un
alivio, dónde un beso, dónde una reparación, dónde un
compadecimiento, dónde un agradecimiento, etc., no quiero
que quede ninguna parte de mi ser, ninguna gota de mi sangre
que no se ocupe de Ti, pero, ¿sabes oh Jesús qué
recompensa quiero? Que en todas las partes de mi ser me
imprimas, me selles tu imagen, a fin de que encontrándote en
todo y dondequiera, pueda multiplicar mi amor”. Y tantos otros
disparates que decía. Ahora, habiendo recibido la comunión, y
mirando en mí misma, veía en todas las partecitas de mi ser a
Jesús todo entero dentro de una llama, y esta llama decía
amor, y Jesús me ha dicho:
“He aquí que he contentado a mi hija; por cuantos modos se
ha dado a Mí, en otros tantos y triplicados modos me he
donado a ella”.
+ + +
11-75
Abril 10, 1914
Esta mañana mi siempre amable Jesús ha venido crucificado
y me participaba sus penas, y me ha atraído hacia Él en el mar
de su Pasión, tanto, que casi paso a paso la seguía. ¿Pero
quién puede decir todo lo que comprendía?
Es tanto que no sé por dónde empezar, diré sólo que al verle
arrancar la corona de espinas, las espinas mismas obstruían el 
192
paso a la sangre y no la dejaban salir del todo, pero al
arrancarle la corona de espinas esa sangre ha brotado fuera
por aquellas heridas y le chorreaba a grandes ríos sobre el
rostro, sobre los cabellos y después descendía por toda la
persona de Jesús.
Y Jesús: “Hija, estas espinas que me atraviesan la cabeza,
pincharán el orgullo, la soberbia, las llagas más ocultas de las
almas para hacerles salir fuera el pus que contienen, y las
espinas tintas en mi sangre las sanarán y les restituirán la
corona que el pecado les había quitado”.
+ + +
14-6
Febrero 24, 1922
Encontrándome en mi habitual estado, mi siempre adorable
Jesús se hacía ver en el momento de tomar la cruz para
ponerla sobre su santísimo hombro, y me ha dicho:
“Hija mía, cuando recibí la cruz la miré de arriba a abajo para
ver el lugar que tomaba en mi cruz cada alma, y entre tantas,
miré con más amor y puse atención especial a aquéllas que
habrían estado resignadas y habrían hecho vida en mi
Voluntad, las miré y vi su cruz ancha y larga como la mía,
porque mi Voluntad suplía a lo que a su cruz le faltaba, y la
alargaba y ensanchaba como la mía. ¡Oh! cómo sobresalía tu
cruz larga, larga por tantos años de cama, sufrida sólo para
cumplir mi Voluntad. La mía era sólo para cumplir la Voluntad
de mi Padre Celestial, la tuya para cumplir la mía; una hacía
honor a la otra, y como una y otra contenían la misma medida
se confundían juntas.
Ahora, mi Voluntad tiene la virtud de ablandar la dureza, de
endulzar la amargura, de alargar y ensanchar las cosas
pequeñas, por eso cuando sentí la cruz sobre mi hombro, sentí
también la suavidad, la dulzura de la cruz de las almas que
habrían sufrido en mi Querer, ¡ah! mi corazón tuvo un respiro
de alivio, y la suavidad de las cruces de ellas hizo adaptar la
cruz sobre mi hombro, y se hundió tanto que me hizo una llaga
profunda, y si bien me dio un dolor acerbo, sentía al mismo
tiempo la suavidad y la dulzura de las almas que habrían
sufrido en mi Querer. Y como mi Voluntad es eterna, su sufrir,
sus reparaciones, sus actos, corrían en cada gota de mi
sangre, corrían en cada llaga, en cada ofensa; mi Querer las
hacía encontrarse como presentes a las ofensas pasadas,
desde que el primer hombre pecó; a las presentes y a las 
193
futuras; eran propiamente ellas las que me daban nuevamente
los derechos de mi Querer, y Yo, por amor de ellas decretaba
la Redención, y si los demás toman parte de Ella, es por causa
de éstas que pueden hacerlo. No hay bien que Yo conceda, ni
en el Cielo ni en la tierra, que no sea por causa de ellas.”
+ + +

La luz y el pecado original Sesión 19

  La luz y el pecado original Sesión 19   ▸ Otros pueden llevar luz. Hechos 26:18. 18 Te mando a ellos para que les abras los ojos y ...